69. Diciembre

Nadie estaba dispuesto a levantarse de la cama en las mañanas de diciembre.

Sobre todo en el diciembre de Wuhan. Volvió a llover a medianoche y el aire húmedo y frío se pegaba a la piel. Era una sensación horrible. Tang Heng sacó el teléfono de debajo de la almohada y logró entreabrir los ojos. La pantalla marcaba las 08:12 a.m.

Maldición.

Como era de esperar, el lado de la cama de Li Yuechi estaba vacío y su manta cubría el cuerpo de Tang Heng. La manta eléctrica también estaba apagada. Esto era una costumbre de Li Yuechi; tenerla encendida durante mucho tiempo no era seguro, así que siempre la apagaba cuando se levantaba para ir a clase.

Sin embargo, la dejaban encendida toda la noche cuando dormían. ¿Podría ser que fuera más seguro con una persona extra cerca?

Tang Heng arrugó la nariz y percibió el aroma de fideos con carne.

Solo tenía una clase en ese semestre y era por la tarde, así que no tenía necesidad de madrugar. Siempre que pasaban la noche en el departamento, Li Yuechi era el que compraba el desayuno. Anoche, Tang Heng había puesto secretamente una alarma a las siete en punto, con la intención de comprarle el desayuno a Li Yuechi.

Pero aún así falló…

Tang Heng se estiró y su pierna tocó un cárdigan de punto suave. Esto era otra costumbre de Li Yuechi. Los inviernos de Wuhan eran sinceramente demasiado fríos, por lo que él metía la ropa de Tang Heng debajo de las mantas antes de salir. De esta manera, la ropa estaría caliente cuando Tang Heng se levantara de la cama.

Tang Heng se vistió lentamente. Los fideos con carne estaban en un termo. El vapor fragante y picante salió a borbotones en cuanto abrió la tapa. Era una ración grande de fideos con carne de Xiangyang con un huevo frito.

A esas horas, Li Yuechi ya estaría en clase.

—Mamá —las palabras salieron confusas de la boca de Tang Heng a causa del caldo caliente—. ¿Estás en el aeropuerto?

—Qué fastidio, hay un retraso de cincuenta minutos —dijo Fu Liling—. ¿Ya estás despierto? ¿Tan temprano?

—Si… dormí temprano anoche. —En realidad, tuvieron sexo hasta las dos de la mañana y todavía le dolía la cintura.

—Buen chico. Puede que no llegue a almorzar. Recuerda llevar el regalo.

—¿Puedo no ir? —se quejó Tang Heng—. Puedes invitarlos después de que regreses.

—Obviamente los invitaré, pero hoy es el cumpleaños del decano Zhang. Tenemos que darle un regalo. —Fu Liling hizo una pausa y enfatizó—: El pedido más grande de este mes nos lo refirió el decano Zhang. Le debemos un gran favor, cariño. Así funcionan las relaciones interpersonales…

—Está bien, está bien, lo entiendo —dijo rápidamente Tang Heng—. Iré a verlo al mediodía.

—Mn, y no te confundas. La bolsa marrón es para el Decano Zhang. La roja es para su esposa.

—Lo sé.

—¿Estás comiendo?

—Ah. —Tang Heng se sintió culpable—. Sí.

—¿La tía Wang llegó tan temprano?

—No, yo… cociné.

—¿En serio? —Fu Liling se rio—. ¡Nuestro Tang Heng aprendió a cocinar!

—Solo es un tazón de ramen…

—¿Ramen? —Fu Liling se puso seria en cuanto lo escuchó—. ¡Esa cosa es malísima para la salud! ¿Cómo puedes comer eso para el desayuno?

—Es solo de vez en cuando.

—No lo comas más en el futuro —dijo Fu Liling—. ¿Qué tal si hablo con la tía Wang para que vaya a prepararte el desayuno también?

—¡No!

—¿Mn?

—No como tanto para el desayuno. Jiang Ya ya está abajo.

—No te olvides de dar el regalo al mediodía.

—¡No te preocupes!

Tang Heng colgó y exhaló profundamente.

Casi se mete en problemas solito.

Desde que alquiló este lugar, él y Li Yuechi empezaron a pasarlo cada vez más aquí. Todo iba bien, salvo que debía tener cuidado con las visitas sorpresa de Fu Liling desde Shanghái. Incluso había inventado una coartada con Jiang Ya: si Fu Liling descubría que no estaba en casa, dirían que estaba en el piso de Jiang Ya.

En ese momento, Jiang Ya incluso lo había molestado: «Cariño, tu mamá no pensará que estamos saliendo, ¿verdad?».

Tang Heng se quedó sin palabras.

Li Yuechi había tomado el teléfono. «No».

Jiang Ya se había rendido de inmediato. «¡Oye! ¡Ge! ¡Es solo una broma!».

Después de todo, todavía necesitaba que Li Yuechi le ayudara con las tareas

Tang Heng terminó los fideos y enjuagó el termo. Luego subió la calefacción un grado. Eran las 08:45 a.m., así que Li Yuechi debería haber terminado las clases.

Tang Heng se metió las manos en las mangas y solo sacó un dedo para teclear en el teclado del teléfono.

[Ya terminé de comer. El decano de la facultad de economía va a celebrar su cumpleaños al mediodía, así que tengo que ayudar a mi mamá a darle un regalo. No puedo ir a recogerte a la salida de clase 🙁

Tengo ensayo con el grupo por la tarde y tocamos en el Chang’ai por la noche. ¿Dónde quieres cenar?

(Por cierto, no más huevos fritos. Estoy llenísimo.)]

Menos de un minuto después, Li Yuechi lo llamó. Estaba en silencio del otro lado. Así eran las clases de la mañana, todo el mundo recuperando el sueño.

—Puede que no tenga tiempo de cenar juntos esta noche —dijo Li Yuechi—. El profesor Tang programó una reunión conmigo y con Xiaoqin.

—¿Eh? ¿No tuviste una hace dos días?

—Creo que es un nuevo proyecto. No estoy muy seguro… —A mitad de la frase, Li Yuechi de repente gritó—: Hola, profesor. —Unos segundos después, susurró—: Acabo de ver al profesor Song y An Yun.

—Creo que Lao An es la profesora adjunta del profesor Song.

—Mn. Te veo en el Chang’ai esta noche.

—Claro. —Lo que significaba que tendría que esperar hasta la noche para ver a Li Yuechi…

—En el show de hoy —dijo Li Yuechi, pareciendo sonreír—, baila con cuidado, ¿me oyes?

Las mejillas de Tang Heng se sonrojaron.

—¡Tengo energía!

—Eso no es lo que dijiste anoche.

—¿Qué dije? —Realmente no podía recordarlo. Estaba exhausto y extasiado a la vez; su mente se había convertido en papilla.

Li Yuechi no respondió a su pregunta. Simplemente se rió y dijo:

—Tengo que ir a clase.

Al mediodía, Tang Heng llevó los regalos a la celebración del cumpleaños del decano Zhang. Su tío y su tía también estaban allí. Tang Heng entregó los regalos y se sentó junto a su tía.

Su tía guardó su teléfono.

Xiao Heng, ¿tu mamá no viene?

—Su vuelo se retrasó.

—Oh. —Su tía asintió—. Come algo.

—Estoy lleno. Tengo que ensayar esta tarde.

—Ay, apenas comiste nada.

—Por favor, dile a mi tío por mí… —Tang Heng echó un vistazo a la mesa de su tío. Vio a An Yun siguiendo al profesor An para brindar por el decano Zhang—. Que me tengo que ir.

Tang Heng no sabía por qué su tía y su tío estaban sentados separados. Las parejas deberían sentarse juntas en eventos como este, al igual que la familia del profesor An. El decano Zhang tenía cuatro mesas para su celebración de cumpleaños. El tío de Tang Heng estaba sentado en la mesa del decano Zhang, mientras que su tía estaba sentada en la más alejada.

Tal vez su tía no quería socializar con ellos. Tang Heng había escuchado a su tío quejarse antes de que ella fuera demasiado antisocial. «¡Pone toda su energía en esos perros y gatos!».

Tang Heng se fue a casa y se duchó, eliminando los olores a cigarrillo y comida del restaurante. Se puso un suéter nuevo, se colgó la guitarra y tomó el metro hasta el estudio.

Jiang Ya y An Yun estaban comiendo pizza. Cuando An Yun vio a Tang Heng, maldijo:

—¿Por qué diablos te fuiste tan temprano?

—Es obvio —dijo Tang Heng—. Ellos comen hasta las tres de la tarde.

—¡Me hubieras avisado! ¡Me llevó una eternidad salir mientras el viejo me regañaba!

—Te vi brindando con el decano.

—Está chalado —dijo An Yun, molesta—. ¿Mi papá está loco? ¡Jamás he visto a un padre beber con su hija!

—An-ge —dijo Jiang Ya entre bocados de pizza—. Creo que tu papá te ve como a un hijo.

—Vete al diablo.

Después de saciar su hambre y sed, comenzaron a ensayar. El primero de diciembre marcaba el inicio del Concurso de Bandas del Campus Zhouheiya. Como era de esperar, Hushituo pasó la ronda preliminar. Las cincuenta bandas se dividieron en cinco grupos para actuar en directo. Les tocaría subir al escenario el próximo viernes.

Tang Heng no estaba realmente nervioso. Después de todo, ya tenían mucha experiencia sobre el escenario. Sin embargo, Jiang Ya estaba excesivamente emocionado y los llamaba a él y a An Yun todos los días para practicar.

—¡Jiang Ya! —An Yun dejó su bajo y se secó el sudor de la frente—. ¿Qué te pasa hoy?

—Nada.

—Es la tercera vez que te equivocas en esta parte —señaló Tang Heng.

—Está bien, está bien, la cagué —admitió Jiang Ya, levantando las manos en señal de rendición—. Lulu apareció a medianoche y se volvió loca.

—¿Lulu? —Tang Heng tardó un momento en recordar que era la ex de Jiang Ya—. ¿Qué le pasa?

—¿Qué más? Vino a decirme lo mucho que me extraña.

An Yun rodó los ojos.

—Lo digo en serio —dijo Jiang Ya mirándolos con inocencia—. Ni siquiera sabía que era tan atractivo.

—Espera nomás —dijo An Yun—. Con todas las cosas que has hecho… alguien te castrará tarde o temprano.

—Vaya, eres malvada.

—Soy el marimacho más ardiente de Hongshan.

—Ningún marimacho es buena.

—Alto —dijo Tang Heng mientras tocaba su guitarra—. Continúen.

Estaban ensayando El sur[1] de Da Da Yue Di y planeaban interpretarla en el concurso. No era una canción fácil. Requería técnicas complejas y la voz del vocalista principal, Peng Tan, era demasiado clara y distintiva. Lao Bu les advirtió que tuvieran cuidado de no convertir su versión en una copia barata.

Pero los tres decidieron unánimemente cantar esta canción porque les gustaba. Además, la canción hablaba sobre Wuhan. Era perfecta.

Allí, siempre es tan húmedo, allí, siempre es tan relajado

Allí, siempre hay tantas trivialidades, allí, siempre es rojo y azul.

Mi primer amor estaba en aquel lugar, no sé cómo estará ahora.

¿Quién pasea junto al lago frente a mi casa en estos días?

Practicaron durante toda la tarde y Tang Heng estaba un poco cansado. No había muchos clientes en Chang’ai esa noche, así que se sentó en un taburete, sostuvo su micrófono y cantó esta canción con los ojos cerrados. An Yun tocaba la guitarra y Jiang Ya volvió a equivocarse en la batería, pero no importaba. Tang Heng incluso podía divagar mientras cantaba: «¿Por qué es rojo y azul? ¿Hay mucho rojo y azul en Wuhan?». Sintió que la letra debería cambiar a «siempre es rojo y verde allí». Había mucho verde en Wuhan, por supuesto, el verde fresco de las montañas, el verde oscuro de los lagos y la hiedra que cubría las paredes del campus, así como el musgo espeso y húmedo en los troncos de los árboles. En cuanto al rojo, no podía señalar grandes áreas de rojo, pero Wuhan simplemente le parecía rojo. Tal vez era por el poderoso río Yangtsé, o tal vez era porque los veranos eran abrasadores y los inviernos eran gélidos. Incluso la temperatura en Wuhan tenía cambios drásticos. La ciudad era como el rojo oscuro más intenso, el más vibrante, el más apasionado.

Li Yuechi también era rojo. Cuando tenían sexo con las luces apagadas, la respiración de Li Yuechi le acariciaba los oídos, cálida pero apresurada. Sus cuerpos enteros estarían cubiertos de sudor, la manta eléctrica estaría caliente, y sería como si se hubiera sumergido en una masa infinita de rojo.

—¡Tang Heng! —Jiang Ya lo empujó por detrás—. ¡Ya terminamos!

—Oh… —Tang Heng se dio cuenta en ese momento de que habían terminado de cantar y el público estaba aplaudiendo.

—Increíble —comentó Jiang Ya—. Puedes desconectarte en cualquier lugar.

El trío bajó del escenario. Jiang Ya y An Yun se dirigieron a la sala de descanso, mientras que Tang Heng fue directamente al bar. De inmediato, vio a Li Yuechi sentado allí con su mochila.

—¿Qué estás haciendo? —Estaban rodeados de gente, así que Tang Heng solo pudo darle palmaditas en los hombros.

—Trabajando para ti.

—¿Eh?

—Las personas que quieran declararte su amor primero tienen que registrarse conmigo. —Li Yuechi levantó un montoncito de notas adhesivas con una sonrisa traviesa.

Tang Heng las tomó un poco confundido y vio que en verdad estaban escritos los nombres de dos chicas, seguidos de sus números de teléfono y edades.

—Mientras cantabas, ellas no paraban de hablar de si tienes novia y cómo conseguir tu número.

—Oh. —Luego Tang Heng agregó apresuradamente—: ¡Nunca lo he dado antes!

—Saben que no lo haces.

—Ah.

—Así que estaban pensando en diferentes formas. Cómo acercarse a Jiang Ya o preguntarle directamente a Lao Bu.

Tang Heng estaba sin palabras. De hecho había sucedido antes.

—Les dije que soy tu secretario —dijo Li Yuechi con total tranquilidad—. Si quieren confesarte algo, pueden registrarse conmigo.

Tang Heng quería reírse, pero se aguantó.

—¿Y te creyeron?

—Al principio no, pero les dije que podían anotar su nombre y número, y recibirían una llamada en un plazo de siete días laborables.

—Oye… —Tang Heng ya no pudo contenerse más y tiró de su manga—. ¿Cómo puedes ser tan malo?

Li Yuechi también se rio.

—No puedo evitarlo. Hay demasiada competencia.

En ese momento, An Yun y Jiang Ya terminaron de recoger sus cosas y se acercaron. Salieron por la puerta trasera como de costumbre. An Yun estuvo al teléfono todo el tiempo. El callejón estaba oscuro y estaban rodeados de su propia gente, así que Tang Heng tomó la mano de Li Yuechi.

Unos minutos después, An Yun colgó el teléfono.

—¿Quién era? —preguntó Jiang Ya, ansioso por chismear—. Es tarde para estar llamando a esta hora.

An Yun lo ignoró y se adelantó unos pasos.

—Li Yuechi, ¿el profesor Tang los ha hecho unirse a un nuevo equipo?

Li Yuechi respondió con un «mn».

—Están bastante ocupados —comentó Jiang Ya.

Naturalmente, él no notó la pregunta no expresada de An Yun, pero Tang Heng sí.

—¿No te pidió unirte? —preguntó.

—No —respondió An Yun con calma—. No me lo pidió. Ese equipo está formado por estudiantes de segundo año de posgrado y tiene que trabajar con una empresa externa. Es mucho trabajo.

—El profesor Tang mencionó tu nombre en la reunión de esta noche —dijo Li Yuechi—. Vas a hacer un proyecto con el profesor An, así que no necesitas unirte a nosotros.

An Yun detuvo sus pasos.

—¿No crees que es… demasiado pronto?

—¿Cómo? —preguntó Li Yuechi.

—El año escolar apenas está empezando y solo hemos sido estudiantes de primer año durante unos meses, ¿y el profesor Tang ya les está asignando un proyecto de segundo año? El proyecto es realmente molesto, con una gran carga de trabajo. Escuché a mi shijie quejarse de eso antes.

Después de un momento de silencio, Li Yuechi preguntó:

—¿Qué quieres decir?

Tang Heng también miró a An Yun con confusión. Sabía que An Yun no era del tipo que se fijaba en los detalles, así que no podía entender por qué estaba diciendo todo eso. Sin embargo, la luz en el callejón era demasiado tenue. Estaban muy cerca, pero Tang Heng no podía ver claramente la expresión de An Yun.

—Nada… Estoy segura de que el profesor Tang tiene sus razones —dijo An Yun con una risita—. Solo quería advertirles que el proyecto es difícil. Tendrán que lidiar con personas externas y hay intereses y beneficios en juego. Tú… Solo cuida a Xiaoqin, ¿vale?

Antes de que Li Yuechi pudiera responder, Jiang Ya bromeó:

—No está mal, Lao An. Sabes cómo preocuparte por las chicas.

—Cállate —dijo An Yun. Luego se dirigió a Li Yuechi—. Te pido este favor.

—Lo haré —respondió Li Yuechi sin rodeos.


[1] Es esta canción. Y esta es la traducción al inglés de M. Oyen.

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