Capítulo 92: Desolación

―Mis heridas aún no están del todo curadas. Tú toma tu vino, yo tomaré mi medicina ―dice Wu Du, distraído, levantando su cuenco de medicina hacia Zheng Yan en un gesto simbólico.

Zheng Yan ni siquiera sabe qué responder. Murmura para sí mismo:

―Es la segunda vez que escucho eso últimamente.

Por supuesto que Wu Du sabe de dónde viene Zheng Yan y con quién ha hablado, así que no está dispuesto a hacer preguntas, pero tampoco presenta a Duan Ling; simplemente actúa como si no fuera necesario. Zheng Yan espera un buen rato, observando a Duan Ling, hasta que finalmente se le curva la comisura de la boca en una sonrisa. Levanta una ceja hacia Wu Du. «¿Vas a presentarme o qué?».

 ―¿De qué hay que hablar? ¿Qué demonios viniste a hacer aquí? —pregunta Wu Du, impaciente.

Sin esperar a ser preguntado, Duan Ling se presenta:

―Mi nombre es Wang Shan. Encantado de conocerte, Zheng-xiong.

Zheng Yan observa a Duan Ling de arriba abajo, apoyado en la mesa colocada en el suelo.

—Me recuerdas a alguien.

Sin mirarse entre sí, tanto Wu Du como Duan Ling hacen una pausa por un momento.

— De alguna manera, guarda un cierto parecido con tu futura suegra. —Zheng Yan prorrumpe de repente en una risa estruendosa.

Wu Du estalla en cólera.

—¡Vete de aquí! —grita.

—¿Quién es tu suegra? —pregunta Duan Ling.

—Tráeme la hierba rompecorazones[1] —ordena Wu Du con tono gélido.

Zheng Yan hace un gesto de rendición para indicar que no va a bromear más al respecto.

—La esposa del marqués de Huaiyin, la princesa Duanping —le explica a Duan Ling.

Una idea cruza la mente de Duan Ling y pregunta, sonriendo:

—¿Qué parte?

Zheng Yan levanta una mano y se lleva un dedo a la esquina de los labios. Duan Ling entiende que se refiere a que la comisura de su boca se parece a la de la princesa Duanping.

—No puedo decirte cuánto odio a Yao Zheng. Ni menciones eso delante de mí —responde fríamente Wu Du.

―¿Cuándo te vas a unir al Palacio del Este? ―dice Zheng Yan con indolencia―. El príncipe heredero estuvo hablando de ti hoy.

Al escuchar esto, Wu Du aprieta suavemente la mano de Duan Ling con los dedos para tranquilizarlo.

―Lo que fácil viene, fácil se va —responde Wu Du—. Por supuesto que va a pensar en mí ahora que Wuluohou Mu se ha ido. Parece que no lo has estado sirviendo lo suficientemente bien, Zheng Yan.

―No se fue. Ya regresó. Volvió el día antes de que partiéramos hacia Jiangzhou.

Aunque Wu Du está un poco sorprendido, si lo piensa bien, es comprensible.

―¿Cayó en desgracia? ―pregunta Wu Du.

Zheng Yan niega con la cabeza.

―No estoy seguro. No parece.

―¿Qué clase de trasfondo tiene ese bribón? ―dice Wu Du―. Nunca he entendido por qué el difunto emperador toleraría a alguien así a su lado.

El corazón de Duan Ling late fuertemente en su pecho; sabe que Wu Du ha hecho esta pregunta por él. Zheng Yan y el marqués de Huaiyin se llevan bien, así que podría tener información privilegiada que aún no ha llegado a la corte imperial.

Y efectivamente, Zheng Yan responde:

—Wuluohou Mu tiene un apellido xianbei, y además, es el apellido real.

Wu Du guarda silencio, jugueteando con una copa en la mano.

—Me enteré de parte del pasado del Innombrable por parte del marqués de Huaiyin. Después de que el imperio Wuluohou de los xianbei fuera derrotado por el Gran Chen hace un siglo en tres guerras sucesivas, se trasladaron a las montañas Xianbei. Allí ocultaron sus identidades, cambiaron de nombre y se convirtieron en cazadores. Hace unos veinte años, Chen y Yuan tuvieron una guerra menor en esas montañas.

—Exactamente. La Guerra del Bosque Chang —confirma Zheng Yan. Se sorprende un poco de que Duan Ling sepa sobre esto, pero no hace preguntas.

En cambio, Duan Ling agrega:

—Leí sobre esa guerra en los archivos de la residencia del canciller.

Esto no se lo inventó en el momento; durante sus estudios en la residencia del canciller, antes de partir hacia Tongguan, el profesor les había encargado a él y a Mu Qing que escribieran un ensayo sobre la Guerra del Bosque Chang. Fue una batalla especialmente dura.

—Es el compañero de estudio de Mu Qing —dice Wu Du con despreocupación—. No te burles de los literatos, Zheng Yan. Los literatos siempre están tramando algo.

—Mmm, tienes razón —asiente Zheng Yan—. Los literatos no son para tomarse a la ligera. Ofende a uno por accidente y puede que escriba un ensayo para insultarte para siempre.

Duan Ling se ríe.

Zheng Yan continúa:

—Durante la Guerra del Bosque Chang, Chen y Yuan usaron las montañas xianbei como campo de batalla. Entre los combates de los mongoles y la retirada de los han, y luego el contraataque de los han y la retirada de los mongoles, la guerra de guerrillas acabó con lo poco que quedaba de los xianbei. Parece que Wuluohou Mu tenía solo ocho años en ese entonces[2].

—¿Destruyeron su aldea? —pregunta Duan Ling.

—Tal vez. Un maestro de artes marciales llamado Li Xin, que trabajaba para el general de pacificación Qin Zhao, rescató a Wuluohou Mu después de la retirada de las tropas, lo tomó como discípulo y lo llevó a Shandong. El general Qin informó de esto al marqués de Huaiyin en una carta, pero solo mencionó a un niño sin dar su nombre. Por eso, durante todos estos años, nadie supo cuál era el verdadero nombre de Wuluohou Mu.

—Yo solo sabía que lo llamaban el Innombrable —dice Wu Du.

—Sí. —Zheng Yan se sirve una copa de vino y continúa—: Luego de eso, Qin Zhao murió en la Batalla de Shangzi. Años después, una noche hubo una masacre en la Terraza de la Espada Templada de Li Xin. Todos allí fueron asesinados en una sola noche, y uno de los discípulos se llevó la Qingfengjian. El Salón del Tigre Blanco envió a alguien para cazarlo; eso ya lo sabes. Ese tipo estuvo huyendo hasta que recibió la protección del difunto emperador y se convirtió en su subordinado. El difunto emperador tenía la Zhenshanhe, y ningún asesino del Salón del Tigre Blanco podía desobedecer al portador de la Zhenshanhe. Esa es una regla heredada de nuestros antepasados.

—Con Wuluohou Mu cerca —dice Wu Du— no voy a unirme al Palacio del Este como invitado. Además, me menosprecian.

De repente, Zheng Yan sonríe.

—Han pasado unos días y veo que pareces una persona diferente. ¿Será que, ahora que estás casado y en posesión de una nueva casa, te has dado cuenta de que es hora de sentar cabeza y dejar de ser tan impulsivo?

—Zheng Yan, aunque no pueda matarte con veneno, no será difícil asegurarme de que no puedas hablar durante tres meses.

Zheng Yan se levanta perezosamente, apoyándose en una rodilla.

—Qué aburrido. ¿Cuándo vas a venir al palacio?

—Estoy herido y no puedo moverme. No te acompañaré a la salida —dice Wu Du con frialdad—. El tiempo lo dirá. No vengas tan a menudo si no es necesario. No quiero que me arrastres al atolladero contigo.

Zheng Yan responde con simpatía:

—Sabes que no podrás resistirte por mucho tiempo. ¿Para qué molestarse?

—Como dije, no te acompañaré a la salida —dice Wu Du, solemnemente.

Zheng Yan asiente, sonríe y se va. Duan Ling mira a Wu Du, quien le responde con una inclinación de cabeza. Así, Duan Ling va a acompañar a Zheng Yan afuera. Zheng Yan monta su caballo y se va. Sin embargo, Benxiao está esperando junto a la entrada; claramente fue traído de vuelta por Zheng Yan. Duan Ling lo lleva al establo en el patio trasero, le busca un lugar para acomodarse y le da una palmadita en la cabeza.

—Vino de parte del príncipe heredero para averiguar cuáles son tus intenciones —le dice Duan Ling a Wu Du.

—¿Lo sabías? —pregunta Wu Du, sorprendido.

Duan Ling asiente.

—Probablemente el príncipe heredero le pidió que trajera a Benxiao de paso.

Wu Du guarda un largo silencio, recostado en el diván a un lado de la habitación. Parece tranquilo y sereno, pero sus cejas están levemente fruncidas.

Hay algunas cosas que Duan Ling simplemente no puede entender, y tampoco se las ha preguntado a Wu Du durante el camino. Ahora que Zheng Yan ha mencionado a Lang Junxia, eso ha reavivado algunos recuerdos del pasado. Recuerda, por ejemplo, las órdenes que su padre dejó, el Lang Junxia que se disfrazó de cochero en Shangjing y trajo de vuelta a un falso príncipe heredero cuando el país estaba en crisis, arruinando así los planes de Mu Kuangda… El veneno que puso en la comida aquel día, después de lo cual arrojó a Duan Ling al río, pero luego lo dejó vivir por alguna razón cuando se encontraron en Tongguan. Incluso llegó a luchar a muerte contra Helan Jie para garantizar su seguridad.

—Recuerdo que cuando me salvaste y me llevaste contigo, mencionaste que había sido envenenado con Muerte Tranquila. ¿Qué es eso?

—Es un veneno que hace que una persona se «desvanezca». El que ha sido envenenado no podrá hablar, no podrá pensar, su mente quedará nublada como la de un zombi, semejante a un estado de muerte falsa. Si no se administra el antídoto en las veinticuatro horas, pasará el resto de su vida como un cadáver viviente.

Duan Ling siente un repentino y punzante dolor en el pecho.

—Entonces puede que no quisiera matarme.

Wu Du mira a Duan Ling.

—Quizás. Pero también es posible que quisiera convertirte en un cadáver sin voluntad propia, que solo obedeciera sus órdenes. Tal vez pensaba que podrías ser útil si te mantenía cerca.

—¿De dónde viene ese veneno? —pregunta Duan Ling, curioso.

—En la antigüedad, algunos usaban ese veneno para controlar al emperador o a funcionarios importantes. Por ejemplo, si un alto funcionario en la frontera se volvía demasiado poderoso, al punto de que no se le podía dejar morir sin más, se le administraba Muerte Tranquila para mantenerlo bajo control temporalmente. Solo cuando se había logrado el objetivo del envenenador se desechaba el cuerpo.

Si hay una oportunidad de usar un antídoto, eso confirmaría que Lang Junxia no estaba realmente tratando de eliminar las pruebas de que el príncipe heredero es un impostor. O al menos, no estaba intentando hacerlo en ese momento. No es la primera vez que Duan Ling intenta entender lo que pasó. ¿Podría ser que Lang Junxia solo lo envenenó para protegerlo, y lo arrojó al río para poder rescatarlo al día siguiente? Pero esta idea realmente roza la ilusión. Si sigue creyendo en Lang Junxia, solo se podría describir a sí mismo como un tonto; por eso nunca ha cuestionado a Wu Du sobre el veneno en todo este tiempo.

—Cuando estaba en Tongguan, no quiso matarme —añade Duan Ling.

—Si te hubiera matado, sin duda Tongguan se habría sumido en el caos. Desde el momento en que nos vio juntos, ha estado vigilándote. Era claro que tú y yo fuimos a Tongguan con una misión, y si no averiguaba lo que estábamos haciendo antes de intentar matarte, no solo habría levantado sospechas, sino que también habría arruinado los planes del canciller Mu. A veces, su bando también necesita seguir los planes de los Mu.

—Tuvo dos oportunidades para matarme —dice Duan Ling frunciendo el ceño—. Pero en ambas ocasiones me dejó ir. Una en la cumbre de Qinling y otra en la muralla de Tongguan.

A Wu Du comienza a molestarle la conversación, pero no se atreve a enojarse con Duan Ling, así que solo responde con un breve y poco entusiasta «mn».

Duan Ling debe ser el príncipe heredero más diplomático que el Gran Chen ha tenido… no, el más diplomático que el mundo haya visto. Observando a Wu Du, sabe que no parece estar contento con el análisis indulgente que hace sobre Lang Junxia, así que decide no profundizar en el tema. Aplica el ungüento en el tobillo de Wu Du, que está casi completamente curado. Solo necesita un poco más de tiempo para que no le impida caminar. Sin embargo, si quiere volver a correr por los tejados, tendrá que descansar un poco más.

—¿Estás enfadado?

—¿Qué? No, no lo estoy —responde Wu Du, incómodo.

Duan Ling le hace cosquillas en la planta del pie mientras le aplica el ungüento.

—¡Para con eso! —se queja Wu Du.

Duan Ling sigue provocándolo. Las mejillas de Wu Du empiezan a sonrojarse, pero no puede hacer nada al respecto; realmente no se atreve a golpearlo, así que solo se recuesta en el diván y grita. Finalmente, cuando ya no puede aguantar más, voltea a Duan Ling, lo agarra y lo inmoviliza, sujetándole las muñecas con una mano. Ambos estallan en risas.

—¡Ya no más, no más! —dice Duan Ling de inmediato.

—¿Te atreves a hacerlo de nuevo? —Wu Du sujeta las muñecas de Duan Ling y le susurra al oído—: No obligues al maestro Wu a darte una lección.

Duan Ling mira a Wu Du; ambos tienen un leve rubor en las mejillas, y los ojos de Duan Ling brillan con una sonrisa, sus corazones se agitan como una onda en un estanque. Wu Du finalmente suelta a Duan Ling y lo ayuda a sentarse bien. Ambos se sienten un poco avergonzados, sin saber qué decir. Justo entonces, alguien empieza a tocar la puerta. Wu Du pregunta:

—¿Quién es?

Duan Ling corre a abrir la puerta, pero Mu Qing ya ha irrumpido, exclamando:

—¡Wang Shan! ¡Te he estado esperando una eternidad! ¿Dónde te has metido?

Después de tanto tiempo, Duan Ling se alegra al ver a Mu Qing y corre a darle un breve abrazo. De repente, recordando cómo Wu Du había dicho que era despiadado, no puede evitar mirar en su dirección, solo para darse cuenta de que este también lo está observando. Se siente algo incómodo al ser sorprendido en su gesto.

—Fuimos a Tongguan —dice Duan Ling.

Mira inquisitivamente a Wu Du hasta que este último dice:

—Entra.

Aunque están en la residencia del canciller, este patio en particular es propiedad de Wu Du. Solo después de recibir su permiso, Mu Qing se quita los zapatos y entra.

Duan Ling organiza una mesa para preparar té y pone a hervir agua. Pero como siempre, primero le sirve a Wu Du. Sin embargo, a Mu Qing no parece molestarle y le dice a Duan Ling sonriendo:

—Me dijeron que Wu Du está herido y que no sabían si vendrías a clase mañana, así que me pidieron que esperara. No podía quedarme tranquilo y decidí venir a verte.

—¿Cómo has estado? —pregunta Duan Ling.

—Ni lo menciones —responde Mu Qing, lleno de quejas—. He estado aburrido hasta la desesperación.

Duan Ling mira a Wu Du.

—Wang Shan irá a estudiar contigo a partir de mañana. Todo volverá a ser como antes.

—¿Vas a venir a ver a mi padre esta noche? Me pidió que te lo preguntara. Es solo una cena familiar, no habrá mucha gente ni alcohol.

Duan Ling observa a Wu Du, sabiendo que no podrán evitar la cena. Tienen que informar claramente a Mu Kuangda ahora que han regresado.

—Deberíamos haber ido a verlo al llegar —responde Wu Du—. El gran canciller no nos culpó por el retraso de hoy, así que, por supuesto, tendremos que ir esta noche.

De repente, Mu Qing encuentra esto bastante extraño. Siente como si Wu Du se hubiera vuelto mucho más educado después de este viaje. Ya no parece tener ojos creciendo en la parte superior de su cabeza, mirando a todos por encima del hombro, respondiendo a todo con gruñidos nasales como solía hacer.

—Entonces le avisaré —dice Mu Qing—. Los esperamos en el pabellón que hay en el límite de la residencia al anochecer.

Duan Ling intenta levantarse para despedirlo, pero Mu Qing le hace un gesto para que no se moleste y sale de la casa por su cuenta.

—Supongo que el canciller Mu me preguntará sobre muchas cosas —dice Duan Ling—. Me preocupa terminar diciendo más de lo que debería si hace demasiadas preguntas.

Wu Du agita la mano.

—No te preocupes. Puedes contar conmigo. Yo responderé por ti.

Wu Du apoya una mano en el diván y se levanta, así que Duan Ling sale a buscar ropa para que se cambie. La residencia del canciller se esforzó por prepararles ropa de primera calidad para los dos. Como dice el dicho, la ropa hace al hombre. Wu Du está en buena forma y es alto; vestido con una túnica de brocado de alta calidad de Central Shu y con las mangas de artista marcial atadas, se siente como una persona completamente diferente. Mientras tanto, Duan Ling lleva una túnica de seda azul oscuro, luciendo tan radiante como una pieza pulida de jade fino.

Aún le falta un colgante para el cinturón. Duan Ling mira la cintura de Wu Du y luego levanta la mirada hacia su rostro. «Algún día, cuando recupere el arco de jade, debería ponerle la mitad que dice “imperio glorioso”».

―¿Qué pasa? ―Wu Du mira fijamente a Duan Ling, incapaz de apartar los ojos de él.

―Nada ―responde Duan Ling con una sonrisa―. Vamos.


[1] Gelsemium elegans, comúnmente conocida como «hierba rompecorazones». Es un veneno real, pero en la mitología fue la planta que acabó matando a Shenong en sus experimentos, en los que probaba todas las plantas para ver qué hacían.

[2] Según el propio Lang Junxia, él es 19 años mayor que Duan Ling, lo que lo haría de 34 años [en este punto de la historia]. Sin embargo, según lo que dice Zheng Yan aquí, Lang Junxia tendría 28 años. Mi suposición es que la información de Zheng Yan podría estar equivocada. Si aceptáramos la edad de 28 años de Zheng Yan, Lang Junxia habría tenido solo 12 años cuando escoltó a Duan Xiaowan a Runan, lo cual no tiene sentido.

Otra posibilidad es que Fei Tian estaba usando el contraste entre “Lang Junxia perdiendo a su familia a los 8 años” y “Duan Ling ganando a Lang Junxia a los 8 años” para resaltar diferencias sin preocuparse demasiado por la exactitud de las fechas. Según mis cálculos, Lang Junxia tenía alrededor de 14 años en la Batalla del Bosque Chang. Una alternativa sería ajustar la cronología de la Batalla del Bosque Chang a 26 años en lugar de 20.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *