Mu Qing le había contado a Duan Ling que antes de que Chang Liujun mate a alguien, primero debe quitarse la máscara y recitar tres cosas: la primera es «saludos», la segunda es «mi nombre es Chang Liujun» y la tercera es «he venido a matarte». Solo después de decir eso actuará. No importa lo hábil que sea el oponente, todos mueren de un solo golpe. Además, casi todos los que escucharon estas palabras ya están muertos; Wuluohou Mu es el único que sigue vivo.
Entonces, ¿cómo es que Mu Qing escuchó las tres frases y sigue vivo? Un momento, eso no es lo importante. Lo primero que pensó Duan Ling al mencionar un laxante fue en Chang Liujun quitándose la máscara. Después de decir dos de las tres cosas, se interrumpiría con un gesto de la mano, pidiendo a su oponente que esperara mientras corría a los arbustos para hacer sus necesidades. Solo pensarlo le provoca unas ganas inmensas de reír.
—¿De qué te ríes? —pregunta Wu Du, desconcertado.
—De nada. —Duan Ling le contesta, totalmente inexpresivo, no sea que a Wu Du se le ocurra gastarle una broma a Chang Liujun y se acabe su frágil amistad.
—¿Vas a salir a trabajar esta noche? —pregunta Duan Ling.
—No —responde Wu Du. Le quita la armadura de plata, la dobla cuidadosamente a la cabecera de la cama y le dice que se acueste a dormir.
Duan Ling no puede evitar pensar que los mongoles deben tener algo más que podrían usar para chantajear. Pero, como ese es un problema de Lang Junxia, él probablemente esté más preocupado por ello que Duan Ling.
Por ahora, Lang Junxia no podrá encontrar tiempo para venir a matar a Duan Ling, y además, por alguna razón, no le ha dicho a Cai Yan que Duan Ling sigue vivo. Duan Ling no puede dejar de pensar en eso; hay algo realmente extraño en todo esto. Con la cabeza apoyada en el brazo de Wu Du, su imaginación se desborda y su corazón se acelera. Quiere rodear la cintura de Wu Du con sus brazos; Wu Du tiene hombros anchos y cintura estrecha, una buena figura que se parece un poco a la de su padre, así que cuando Duan Ling se queda dormido, le gusta aún más aferrarse a él.
Pero incluso el más mínimo movimiento de su pierna hace que choque contra esa cosa entre las piernas de Wu Du. Se pregunta si Wu Du está dormido. Esa cosa, sin embargo, parece estar bastante despierta, pues puede sentir cómo crece rápidamente.
«¿Yo también le gusto?». Esa idea se le ocurre de repente. Piensa en todas las noches que han pasado juntos y en cómo Wu Du siempre disfruta de provocarlo de vez en cuando, llegando incluso a bromear sobre «tomarlo»…
Duan Ling se siente inquieto y ansioso. Abre los ojos con disimulo para mirar a Wu Du y ve que este está respirando de manera tranquila, como si ya estuviera dormido. Después de haber estado corriendo todo el día, Duan Ling empieza a sentirse somnoliento hasta que no puede mantener los ojos abiertos y, poco a poco, cae en un sueño.
Después de un largo rato, Wu Du se gira suavemente hacia Duan Ling y lo acerca más a su abrazo. Como suele hacer, Duan Ling inconscientemente le echa una pierna sobre la cintura, y terminan durmiendo apretados, uno alrededor del otro.
La respiración de Wu Du es muy suave. Observa a Duan Ling durante un rato, con sus cuerpos pegados y sus respiraciones entrelazadas. Después de un tiempo, logra contener el impulso de besarlo. Forzándose a cerrar los ojos, respira hondo y se duerme con calma.
Duan Ling tiene un sueño extraño.
En el sueño está tumbado en un carro tirado por Benxiao, y no lleva nada de ropa. Cuando se da cuenta de que está desnudo, recoge el heno de su alrededor para cubrirse con él, con las mejillas sonrosadas.
—¡Papá! —grita.
Nadie se le acerca, pero poco después aparece un tigre junto al carro. Es un majestuoso tigre blanco con ojos suaves. Se sube al carro en un par de saltos y aparta la paja con sus patas, dejando a Duan Ling expuesto bajo su mirada atenta.
Duan Ling se siente emocionado y avergonzado a la vez, pero no tiene ninguna intención de resistirse. Extiende los brazos y abraza al tigre, que se recuesta sobre él, con su nariz presionada contra su mejilla. Todo el pelaje alrededor de su cuerpo se despliega de tal forma que la parte más sensible de Duan Ling queda enterrada en su suave subpelo, haciéndole sentir tan bien que empieza a gemir. Una sensación crece dentro de él como ríos que se unen en un gran caudal, y cuando finalmente lo abandona con una fuerza capaz de derribar montañas, el sonido de la sangre corriendo en sus oídos lo hace perder el conocimiento.
El cielo comienza a aclararse y Duan Ling despierta. Se da la vuelta e intenta abrazar a Wu Du por instinto, pero se da cuenta de que él ya no está.
—¿Wu Du? —Duan Ling se sienta y solo entonces se da cuenta de que también le faltan los pantalones. Las mantas están frías al tacto.
—¡Aquí! —Wu Du está en el patio trasero, y su tono suena un poco irritado.
Duan Ling, con las mejillas enrojecidas y abrazando la manta, se pregunta qué ocurrió anoche. «¿Por qué me faltan los pantalones?».
—¿Qué estás haciendo? —pregunta Duan Ling.
—¡Lavando tus pantalones! —responde Wu Du.
Duan Ling se siente raro. ¿Hizo Wu Du algo mientras él dormía anoche? Algo parecido a lo que les pasaba a los chicos en el burdel… pero, ¿cómo llegó esa cosa suya a la mía…? Duan Ling se toca rápidamente, pero no siente dolor ni nada extraño. ¿Qué demonios pasó?
—¿P-po-po-por qué? ¿Por qué me has quitado los pantalones?
—¡Te measte en la cama!
—¡No puede ser! ¡Ya tengo dieciséis años! ¡¿Por qué iba a hacerme pipí en la cama?!
—Si digo que mojaste la cama, es porque mojaste la cama. —El suelo está congelado de lo frío que está, y Wu Du está en el patio frotando ropa interior. Sus manos están rojas y su cara también—. ¡No me preguntes más!
—No es posible que haya mojado la cama —repite Duan Ling.
—Fui yo, fui yo. Yo mojé la cama. ¡No digas más!
Duan Ling empieza a reír a carcajadas, pero luego se da cuenta de que algo no cuadra. Busca en las cobijas; debería haber una gran mancha si realmente hubiera mojado la cama. Se levanta rápidamente, encuentra un par de pantalones y se envuelve en una túnica antes de salir al patio. Encuentra a Wu Du mirando hacia abajo, tallando los pantalones de Duan Ling, pero los propios pantalones de Wu Du siguen a su lado, sin lavar.
Duan Ling intenta mirar los pantalones de Wu Du, pero él los agarra y los tira al lavabo. Con las mejillas y las orejas rojas, le dice a Duan Ling que vuelva adentro.
Durante el desayuno, Duan Ling le pregunta de nuevo:
—¿Por qué mojaste la cama?
Wu Du lo mira en silencio por un momento.
—No me preguntes más —gruñe Wu Du—. Llevo siglos aguantándome, y anoche no dejaste de frotarte contra mi, así que no pude aguantarme más y explotó, ¿de acuerdo?
—¿Qué explotó? —pregunta Duan Ling, completamente confundido.
Wu Du se lleva la mano a la frente.
—A partir de ahora, yo dormiré en el suelo y tú en la cama.
—¡No! —exclama Duan Ling con desesperación.
Con una expresión de total impotencia, Wu Du señala la comida, indicándole a Duan Ling que empiece a comer. Mientras Duan Ling traga, recuerda las sensaciones de anoche; parece que, además del sueño, ha resuelto algo. Aunque se siente algo cansado, está de muy buen humor.
Se pregunta si Chang Liujun y Zheng Yan ya han terminado sus tareas, aunque probablemente les tome más tiempo. Duan Ling pasa unos momentos pensando en sus planes; es el duodécimo mes y el Festival de Primavera está cerca, así que, incluso si trabajan rápido, no terminarán antes del Año Nuevo. Si no recibe noticias de ellos, simplemente seguirá haciendo lo que ha estado haciendo, y seguirá haciendo lo que debería estar haciendo. Así que, después del desayuno, se dirige a estudiar con Mu Qing como siempre.
Durante la clase de hoy, Duan Ling no puede dejar de pensar en el extraño sueño que tuvo la noche anterior, y Mu Qing tampoco está diciendo mucho. Cuanto más lo piensa, más inquieto se siente al respecto. Parece que Mu Qing sabe más sobre este tema que él; ¿no le pidió la última vez a Wu Du que le preparara un afrodisíaco?
Wu Du está completamente distraído, echándole de vez en cuando una mirada a Duan Ling, mientras Chang Liujun por allá sostiene su Clásico de mil caracteres, recitando en silencio «cielo negro, tierra amarilla, vasto universo, todo caos», moviendo los labios pero sin atreverse a hacer ruido.
Después del mediodía, Wu Du sale al patio para recoger puñados de nieve de la veranda con los que frotarse la cara. Mientras está fuera, Duan Ling le da un ligero codazo a Mu Qing.
—Oye, señorito, déjame preguntarte algo.
Ayer, Duan Ling se había marchado sin despedirse, lo que dejó a Mu Qing bastante malhumorado. Había planeado no hablar con Duan Ling por la mañana como una especie de castigo, pero para su sorpresa, Duan Ling está iniciando una conversación, así que Mu Qing lo toma como una señal para reconciliarse y vuelve a comportarse como siempre.
—¿Qué ocurre? ¿Quieres ir al palacio otra vez?
—Oh, no. —Duan Ling descarta esa idea de inmediato y se acerca más a Mu Qing—. ¿Has visto… ya sabes, eso?
—¿Qué? —Mu Qing no tiene idea de qué está hablando, pero se acerca un poco más a Duan Ling también.
Duan Ling piensa cómo debería expresarlo y decide simplemente preguntar:
—Cuando un hombre ya es adulto… cuando están dormidos, ¿acaso…?
Mu Qing lo mira con curiosidad.
—¿Se hacen pis en la cama?
Mu Qing parece haber llegado a alguna conclusión. Duan Ling se ha armado de valor y logra pronunciar esas palabras con mucha dificultad.
Mu Qing guarda silencio por un momento antes de que ya no pueda contenerse más.
—¡Pfft!
Duan Ling se sonroja hasta el pecho. Mu Qing se inclina y le susurra una explicación al oído, mientras Duan Ling lo mira completamente incrédulo.
—¿No eres de una familia de médicos? ¿Cómo es posible que no sepas algo así?
—¡Re-re-realmente no tenía idea! Mi padre tampoco me enseñó nada de eso.
—Jejeje —le dice Mu Qing a Duan Ling—, ¿quieres divertirte un poco? Puedo mostrarte cómo.
—Oh, no, no. —Duan Ling aún no ha recuperado la compostura y no entiende bien a qué se refiere Mu Qing. Su mente está llena de esas imágenes; recuerda las ilustraciones eróticas que vio en el Pabellón de las Flores, el joven cortesano que lo atendió, y al hombre musculoso que cerró la puerta con el pie. Está tan abrumado que no sabe cómo reaccionar, mucho menos qué decir.
—Joven…
Chang Liujun está acostado en el diván bajo, durmiendo con una copia del Clásico de mil caracteres sobre la cara, y su voz suena un poco diferente.
¡Santo cielo! La mandíbula de Duan Ling casi se cae al suelo.
Chang Liujun, con una voz que le recuerda notablemente a otra que ha escuchado antes, dice:
—Joven, eres tan guapo. ¿Por qué no te canto una canción?
¡El que estaba en el Pabellón de las Flores aquella noche era Chang Liujun! El mundo de Duan Ling se desmorona de inmediato.
—¿Tú… tú… tú…? ¡Chang Liujun, fuiste tú! —Duan Ling está tan avergonzado que desearía poder cavar un agujero y meterse en él.
—¿Quiere divertirse, joven? —pregunta Chang Liujun—. ¿Mmm?
Duan Ling de repente se da cuenta de que Chang Liujun estaba allí para vigilarlo a él y a Wu Du aquella noche. ¡Y el carruaje de la Mansión Mu que vio Lang Junxia en realidad era de Mu Qing! En otras palabras, ¡Mu Kuangda ha sabido todo el tiempo que Wu Du y Cai Yan se han estado viendo en secreto!
Duan Ling organiza sus pensamientos y se recupera de la sorpresa. Aun así, sigue sintiéndose algo avergonzado. Pero, dado que Chang Liujun y Mu Qing no parecen incómodos, él también intenta relajarse.
—¿Ustedes dos van allí a menudo? —pregunta Duan Ling.
—Solo para pasar el rato —responde Mu Qing—. ¿No te llevó Wu Du también? O quizás… ¿Wu Du… te hizo…?
—No lo ha hecho. —Sin embargo, Chang Liujun, que parece estar bien informado, añade con el libro sobre la cara—: Wu Du es un maldito caballero, ¿saben? Adora a su hijo adoptivo. Veremos cuánto tiempo puede aguantar.
El que más se sorprende con esto es Mu Qing. Duan Ling lo ataja de inmediato:
—¡No digas más! Está bien, dejémoslo así. Ustedes dos, vuelvan a estudiar.
—¿Qué miran? —pregunta Wu Du, confundido.
Los tres giran la cabeza al mismo tiempo, dejándolo de mirar de inmediato.
