Capítulo 113: Amor naciente

En un instante, el oscuro cobertizo de la mansión Duan, la tormenta de nieve sobre el congelado río Amarillo, aquellos días sombríos en Shangjing, una guerra que sacudió la tierra bajo sus pies, una noche de huida desesperada que parece haber sido ayer, el severo invierno en Luoyang, la muerte de su padre… todos estos recuerdos se rompen uno a uno en su mente.

Ambos estaban solos en el mundo cuando eran niños, y ahora, bajo un cielo lleno de pétalos de melocotón que flotan, están uno frente al otro en silencio.

En lugar de esos recuerdos, están los sueños prometidos a lo largo del tiempo: esperanzas coloridas y deslumbrantes, junto con la vida que desea vivir.

Duan Ling parece verse tanto a sí mismo como a Wu Du. Wu Du, que creció huérfano y solo, finalmente ha llegado a él como adulto. Las manos de Wu Du una vez empuñaron solemnemente la espada que representa al último de los artistas marciales de las llanuras centrales; también bloquearon la espada que se dirigía hacia él con una fuerza suficiente para destrozar el firmamento mismo fuera de Tongguan. Pero ahora, de alguna manera, están dominadas por un ligero pero incontrolable temblor.

—Yo… —Duan Ling respira profundamente mientras hace su mejor esfuerzo por contener la emoción que se agita en su corazón, pero se da cuenta de que no puede decir nada. Cuando levanta la vista y se encuentra con los ojos de Wu Du, parece que este ha sacado una conclusión distinta. Al ver que Duan Ling no ha tomado la pulsera, su expresión se entristece. Con una sonrisa dolorida y forzada, asiente, como si ya hubiera esperado esta respuesta.

Pero, para sorpresa de Wu Du, en lugar de tomar la pulsera, Duan Ling lo abraza por el cuello. Cerrando los ojos, se inclina y le besa los labios.

Sopla una brisa de montaña que hace susurrar las hojas; los pétalos de las flores se dispersan volando por el aire.

Los ojos de Wu Du se abren de par en par, y todo su cuerpo se queda inmóvil como si hubiera sido alcanzado por un rayo. Sin atreverse a mover ni un centímetro, mantiene la posición con sus labios tocándose. Cuando vuelve en sí al momento siguiente, mira fijamente a Duan Ling, con el corazón latiendo desbocado en su pecho.

Los dos se separan y Duan Ling toma la pulsera de Wu Du. La aprieta entre sus dedos, respirando rápidamente, queriendo decir algo pero sin saber por dónde empezar. Ambos están sonrojados, con la sangre latiendo en sus oídos, pero Duan Ling tiene una pequeña sonrisa tímida en su rostro.

Sin embargo, al momento siguiente, sin decir una palabra, Wu Du se levanta y corre hacia el bosque de melocotoneros.

—¿Wu Du? —lo llama Duan Ling, pero Wu Du no se detiene en absoluto. En un abrir y cerrar de ojos ha corrido tan lejos que ya no se puede ver ni siquiera su sombra.

Duan Ling mira sin palabras hacia la oscuridad, sin saber qué está pasando, pero cuando lo persigue encuentra a Wu Du dando volteretas bajo un árbol, seguidas de una patada giratoria y varios puñetazos, levantando las hojas y los pétalos de flores que revolotean como una nube a su alrededor.

Duan Ling se ríe. Wu Du se da vuelta repentinamente. Cuando se da cuenta de que Duan Ling lo ha visto, se esconde detrás del tronco de un árbol.

Duan Ling se pone la pulsera. Mientras tanto, Wu Du ha cerrado los ojos con la espalda apoyada contra un melocotonero, revelando esa sonrisa ligeramente pícara pero cautivadora.

Duan Ling no tiene idea de qué debería decir. Parece que todo ha cambiado en esta sola noche, y el paisaje frente a él ha adquirido un significado especial. «¡Realmente lo besé hace un momento! ¿De dónde saqué el valor para hacer eso?». Los labios de Wu Du estaban ardiendo y eran suaves, nada parecido a como se los había imaginado, y todavía está pensando en la sensación que tuvo en el instante exacto en que lo besó

Wu Du gira la cabeza para mirar desde detrás del árbol, y encuentra a Duan Ling sentado en la roca, completamente inmóvil, de espaldas a él, mirando hacia la cordillera y los valles bajo la luz de la luna.

La música de la flauta empieza de nuevo, pero esta vez es una melodía alegre y animada. Duan Ling se vuelve para mirar; Wu Du está bajo un árbol, tocando una canción popular. Una sonrisa se dibuja en el rostro de Duan Ling

—¿Qué canción es esa?

Cuando Wu Du termina de tocar, guarda la flauta y le sonríe.

—Es Reloj de agua[1]. Solo lo escuché una vez, cuando la esposa del maestro la tocó. Ni siquiera estoy seguro de que suene exactamente así.

Wu Du vuelve a sentarse al lado de Duan Ling y se miran, sonriendo sin palabras.

Luego, Wu Du se gira un poco y rodea la cintura de Duan Ling con un brazo. Con la otra mano, le acaricia la mejilla e, inclinando ligeramente la cabeza, sella sus labios con un beso.

Duan Ling levanta la mano, con la pulsera envolviendo su muñeca, y la coloca sobre el rostro de Wu Du.

Este beso se prolonga, como si las emociones reprimidas durante tanto tiempo hubieran salido por fin a la superficie y, en un abrir y cerrar de ojos, sus sentimientos se hubieran tornado en una inundación, ahogándolos por completo.

Wu Du no quiere soltar a Duan Ling ni por un momento; lo abraza fuertemente, casi presionándolo contra la roca, y explora su boca con la lengua. Duan Ling siente que sus mejillas se calientan más y más bajo este asalto, y con el paso del tiempo, está cada vez más seguro de que Wu Du se está volviendo más audaz en su beso.

Duan Ling se está poniendo demasiado nervioso y no puede evitar forcejear. Al hacerlo, Wu Du afloja su abrazo, traga en seco y lo mira a los ojos, dándose cuenta de que quizás se ha pasado un poco. Lo suelta de inmediato y pregunta con preocupación:

—No te he lastimado, ¿verdad?

Duan Ling sacude la cabeza. No sabe por qué, pero la escena que vio en el Pabellón de las Flores vuelve a su mente y resulta demasiado emocionante. Pero aún no se siente listo para aceptar algo así.

—Mejor… volvamos —dice Duan Ling. Piensa que si van a besarse, será mejor que lo hagan dentro de casa, al menos tendrán un techo sobre sus cabezas.

Wu Du también vuelve a la realidad y dice:

—Hace viento, no te vayas a resfriar. Vamos.

Duan Ling y Wu Du entrelazan sus dedos y, tomados de la mano, caminan despacio por los senderos de montaña de regreso a la casa.

—Mi… señor. —Duan Ling recuerda de repente cómo lo había llamado antes y sonríe al pensarlo.

Wu Du también se ríe al recordar cómo lo llamó Duan Ling, y sin darse cuenta, una sonrisa asoma en la comisura de sus labios. Mira a Duan Ling y luego al sendero delante de ellos, un camino estrecho a través de un mar de nubes iluminado por la luna, que serpentea entre montañas imponentes.

Esa noche, cuando se van a dormir, Duan Ling no puede evitar estirar la mano para tocar el pecho de Wu Du, y vuelven a estar envueltos en el abrazo del otro. Wu Du se inclina y lo besa con delicadeza, sus cuerpos rozándose a través de dos finas capas de tela, ambos ardiendo intensamente. Es la primera vez que Duan Ling hace algo así, y resulta que es primavera, cuando empiezan a florecer nuevos deseos; Wu Du, por su parte, lleva años estudiando artes marciales, y sin ninguna vía de escape para su anhelo, siente su respiración quemar, deseando poder aferrarse a Duan Ling y simplemente liberar toda su pasión.

Se besan y vuelven a besarse; la mano de Wu Du se desliza bajo la pretina de Duan Ling, pero cuando pasa por la curva de su cadera y llega a su trasero, Duan Ling empieza a jadear con urgencia, y Wu Du traga saliva.

—¿Tengo que… que… hacer eso? —Sin previo aviso, Duan Ling siente de repente un poco de miedo.

Poniéndose sobrio, Wu Du reflexiona un momento.

—Te dolerá mucho, así que mejor no ahora. Lo haremos en otro momento.

Duan Ling asiente, aliviado, y se acurruca contra él, estudiando sus rasgos. Wu Du le da otro beso y susurra:

—No puedo soportar hacerte daño.

Y entonces Duan Ling vuelve a sonreír. Están apretados el uno contra el otro, con esa cosa dura entre sus piernas frotándose a través de la fina tela de los pantalones. Aunque esté detrás de una capa de tela, Duan Ling puede sentir lo grande y dura que es la de Wu Du, mucho más grande que la suya. Duan Ling solo piensa que se siente muy bien frotarse así contra él, y se está mojando ahí abajo mientras lo hace.

Wu Du respira entrecortadamente, sintiéndose tan bien que se estremece por completo, y pronto decide simplemente girar a Duan Ling, colocándolo debajo suyo, de modo que su peso quede presionado sobre él mientras besa sus labios y las comisuras de su boca.

Después de abrazarse un rato, ambos se sienten más tranquilos y permanecen en silencio, sólo se miran a los ojos. Wu Du, con una sonrisa, dice:

—Es como si estuviera soñando.

Se han estado besando una y otra vez, pero Duan Ling no está listo para hacer esto o aquello… aunque, al final, siente algo de curiosidad.

—¿Realmente duele mucho? ¿Lo has intentado?

—No. Zheng Yan fue el que dijo que… sí.

—¿Él lo ha intentado?

Wu Du no sabe qué decir en respuesta. Mete la mano en la camisa de Duan Ling, tocándolo hasta hacerle cosquillas. Duan Ling, con las manos detrás del cuello de Wu Du, no puede defenderse y solo puede suplicar por misericordia hasta que Wu Du se detenga.

—Él es un inútil que tiene tendencia a manosear a jóvenes bonitos. Me han dicho que, si no tienes cuidado, puede doler bastante. No quiero que le agarres miedo. Cuando lleguemos a casa, conseguiré algo… bueno, en fin, me encargaré de eso. Ya no tienes que preocuparte más.

Duan Ling lo entiende ahora y empieza a pensar que quizás sea cierto. Pero está bien; la imponente figura de Wu Du sobre él le da una sensación de seguridad abrumadora.

—En el futuro, también te llevaré a casa —susurra Duan Ling, sus ojos recorriendo los atractivos rasgos de Wu Du.

—Algún día volverás.

Wu Du pensó que Duan Ling se refería al palacio, pero lo que este realmente quería decir era Xunyang. También irá allí con Duan Ling en algún momento. Ahora es primavera en Xunyang; las flores ya deben haber florecido.


Por la noche en Jiangzhou, empieza a caer una llovizna primaveral; los árboles florecen con brotes verdes en sus ramas.

Sin embargo, en el brillantemente iluminado Palacio del Este, los salones permanecen tan desolados y fríos como siempre. Cai Yan está sentado detrás de su escritorio, agotado al límite. Feng Duo entra con un tubo de papel en brazos y se inclina ante Cai Yan.

—¿Lo encontraste?

—Se ha ido de la ciudad. No estaba en la mansión del canciller.

—¿Y Wuluohou Mu?

Feng Duo no tiene idea y simplemente sacude la cabeza. Cai Yan les dice a sus otras asistentes:

—Pueden retirarse.

Las doncellas del palacio responden afirmativamente y salen de la habitación, cerrando la puerta tras ellas. Feng Duo saca varias hojas delgadas del tubo y las extiende sobre el escritorio. La escritura ordenada y hermosa de Duan Ling está prolijamente alineada en la página.

—Las hojas de examen de Wang Shan están a la izquierda, y la copia del escriba a la derecha[2] —dice Feng Duo.

—Está al borde de la muerte —responde sarcásticamente Cai Yan— y todavía sueña con enderezar el mundo.

Cai Yan las revisa brevemente antes de echarlas al fuego, luego se reclina en su asiento, visiblemente agotado.

—Eh… —Feng Duo titubea—. ¡Su alteza! ¡No puede hacer eso! ¿Cómo…?

—¿Cómo qué? —interrumpe Cai Yan.

Al ver que ya ha quemado los documentos, Feng Duo solo puede quedarse en silencio. Finalmente, le asiente.

—Hice algunas averiguaciones y descubrí que Wang Shan empezó a vivir en la mansión del canciller el año pasado. Dicen que es hijo de un viejo amigo de Wu Du, y este lo ha adoptado. Por casualidad, el canciller vio su potencial y lo puso como compañero de estudios de Mu Qing. También participó en los exámenes especiales de este año junto a él.

Cai Yan asiente, pensativo.

—Al menos esto le servirá de lección —continúa Feng Duo—. Que vuelva a la escuela y estudie otros tres años.

—Quiero que muera —aclara Cai Yan con frialdad.

Feng Duo queda en silencio, sorprendido, como si jamás hubiera esperado que Cai Yan estuviera tan ofendido.

—Bueno… —Feng Duo reflexiona un momento antes de asentir.

Cai Yan se vuelve hacia él.

—Ese bribón se ha salido de control. Se atrevió a intentar asesinarme utilizando la mano de otro para arrojarme al río. Tú estuviste allí esa noche. Tú también lo viste.

—Ciertamente, eso es un crimen que merece la pena de muerte, pero… Wang Shan forma parte de la mansión del canciller Mu. Si fuera un simple sirviente, podríamos inventar cualquier excusa para deshacernos de él y dejaría de ser un estorbo. Pero es hijo adoptivo de Wu Du, y cuando se trata de Wu Du, su majestad también…

—No me importa. Piensa en un plan, Feng.

Por la expresión en el rostro de Feng Duo, parece completamente desconcertado, al menos por el momento. Tras una pausa, continúa:

—Su alteza, Wang Shan tiene un gran potencial. Tal vez sería buena idea reclutarlo para el Palacio del Este y dejar el pasado atrás. Seguramente nos estaría agradecido…

Mientras ofrece su sincero consejo, sus ojos se cruzan con los de Cai Yan, y se detiene con tacto.


[1] En los raws dice “Pequeño reloj de agua, horquilla de oro”, pero la primera parte es la melodía, mientras que la segunda es la letra. “Horquilla de oro” es un poema sobre el amor.

[2] Los jueces no ven el manuscrito original, ni los nombres de los examinados. Esto es una medida para evitar el soborno y el favoritismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *