Cuando llegan a casa, el agua ya había retrocedido del patio, dejando un gran desorden. Duan Ling coloca al soldado en el diván en el que suele sentarse Wu Du y le practica acupuntura antes de empezar a prepararle una receta para bajarle la fiebre. Al quitarle la armadura, nota una herida de flecha en el muslo y cortes en el abdomen, y deduce que las heridas probablemente se infectaron y que se quedó sin cataplasmas durante el viaje. Además, el resfriado que atrapó al mojarse en la lluvia debilitó aún más su estado, y así es como llegó a ponerse tan enfermo.
—¡Joven Wang! —Un sirviente joven se abre paso por el agua en la entrada y grita hacia adentro—. ¡Se ha anunciado la lista de honor imperial! El señorito me envió para informarle.
Duan Ling está mezclando hierbas.
—¿Estoy en la lista? —pregunta.
Wu Du deja de hacer lo que está haciendo.
—¡Quedó en séptimo lugar en los exámenes metropolitanos! —responde el muchacho con una sonrisa.
—Bueno, eso está bien. —La mente de Duan Ling sigue centrada en la enfermedad del soldado; los que sirven en el ejército suelen ser personas con buena constitución, así que si le da una receta fuerte, debería poder soportarla.
El muchacho espera en silencio.
Wu Du se queda mirando a Duan Ling con una sonrisa. De repente, Duan Ling cae en cuenta.
—Tengo que darle un sobre rojo, ¿verdad?
Wu Du saca un sobre rojo de un bolsillo bajo su solapa y se lo pasa a Duan Ling, quien a su vez se lo entrega al chico. El joven agradece y, como si se diera cuenta en ese momento, Duan Ling pregunta:
—¿Ya lo sabías?
—No tenía idea —dice Wu Du con solemnidad—, pero sabía que ibas a aprobar seguro.
Duan Ling está realmente contento por dentro, pero por un momento también se siente algo desconcertado. Debe ser la primera vez en la historia del Gran Chen que un príncipe heredero participa en los exámenes civiles y logra figurar en la lista de honor.
—¿Pero es realmente porque… porque escribí un buen ensayo, que fui elegido? —Pensándolo bien, quizá no está muy emocionado, porque ha tenido que realizar un examen de repuesto y se ha encontrado con Li Yanqiu. Ese periodo inicial de emoción ya ha pasado.
—Shh. —Wu Du señala al soldado tendido en el diván, dándole a entender que debe tener cuidado con lo que dice. Entonces camina hacia él, se sienta sobre sus propias rodillas, lo mira a los ojos y se inclina un poco más cerca.
Pensando en que está a punto de decir algo, Duan Ling se inclina también, sin embargo, de repente los labios de Wu Du se posan sobre los suyos. Las mejillas de Duan Ling se tornan carmesí de inmediato. Wu Du profundiza el beso, envolviendo un brazo alrededor de su cintura y lamiendo su boca hasta que la abre y chupa su lengua. Para ese momento, Duan Ling se ha perdido en el beso.
Pasa mucho tiempo antes de que suelte a Duan Ling, y ambos se miran a los ojos, sonriendo. Solo ahora el corazón de Duan Ling se desborda de alegría, y esto nada tiene que ver con el exámen o la política. Es un placer que proviene de su interior. Ha confirmado su capacidad.
Wu Du cavila por un instante y, con aparente seriedad, enarca una ceja.
—Si mal no recuerdo, dijiste que si lograbas entrar en la lista de honor querías que te prometiera una cosa. ¿Qué es?
Duan Ling se acuerda de lo que tenía en mente en ese momento y de golpe vuelve a sentirse cohibido. Vacila durante largo rato antes de decir:
—Es uh… nada en realidad.
—El examen del palacio se llevará a cabo mañana —le susurra Wu Du al oído—. Cuando termine, te enseñaré una cosita.
Duan Ling no puede evitar que su imaginación vague, y traga. Pero cuando vuelve a levantar la mirada hacia Wu Du, el soldado acostado cerca comienza a toser violentamente, despertando por fin. Duan Ling y Wu Du se separan a toda prisa al tiempo que el soldado abre los ojos.
—Agua.. agua.
El aire al anochecer tras la lluvia es limpio y fresco, y una raya de sangre mancha el horizonte. Bajo los aleros en el Palacio del Este, un carillón de viento suena.
—Tengo una idea que podría ayudar a su alteza a deshacerse de Wang Shan.
—Habla.
Feng Duo medita sobre esto durante largo rato, y después de dar varias vueltas en el salón, comienza a hablar:
—Según la situación actual, Wang Shan ha aprobado el examen metropolitano, y el exámen del palacio ha sido adelantado a mañana. Él se convertirá en un graduado del palacio, acabe o no entre los tres primeros.
Feng Duo vuelve su mirada hacia Cai Yan, con una expresión que parece tener un profundo significado, pero hace preguntas innecesarias. Cai Yan, sin embargo, se muestra algo incómodo e interrumpe el contacto visual.
—Para deshacernos de esta persona, tendremos que crear un incidente. Este incidente no debe ocurrir dentro de la capital; cuanto más lejos, mejor.
—Suena bien. Continúa.
—Tenemos una oportunidad extremadamente buena en nuestras manos. Que pase el examen de palacio como uno de los tres mejores graduados.
—¿Y entonces qué? —pregunta Cai Yan en un murmuro.
—Y entonces tendrá dos caminos a elegir. El primero es ingresar en la Academia Hanlin[1], y el segundo es abandonar la capital y ocupar un puesto oficial. Así es como siempre se han hecho las cosas; a todos los graduados de todas las generaciones de todas las dinastías se les han dado esas mismas opciones. He leído su ensayo de examen; cuando llegue el momento, su alteza debería aconsejar a su majestad que Wang Shang es adecuado para traer estabilidad a las regiones del imperio y que mantenerlo en la Academia Hanlin como profesor sería desperdiciar su talento. Así, podremos sacarlo de la ciudad.
—Buena idea. —Una sonrisa se dibuja en el rostro de Cai Yan, y las nubes de tormenta que se han cernido sobre él se alejan de modo que parece poder atisbar un rayo de luz—. Que se vuelva vice magistrado en algún lugar y que luego la Guardia Sombra vaya tras él. ¡Está decidido!
—Pero hay una cosa más de la que debemos asegurarnos. Tendremos que mantener a Wu Du en la ciudad. No debemos permitir que se vaya.
Cai Yan piensa en silencio por un momento antes de sacudir la cabeza con lentitud.
—No hay forma de que Wu Du esté de acuerdo. Sin duda se irá con Wang Shan. —Mientras piensa, se encuentra con la mirada de Feng Duo y lo nota lleno de dudas, por lo que añade—: Wu Du es antipático y excéntrico, y nunca ha permitido que nadie lo controle. Mira, a la fecha todavía no ha aceptado un cargo oficial.
—Entonces, ¿qué le parece esto? Puede sugerirle al canciller Mu que debe encontrar algún pretexto para hacer que Wu Du se quede.
Cai Yan se calla, con el ceño fruncido. Tras una pausa, dice:
—Si Wu Du permaneciera con él todo el tiempo, ¿todavía podríamos matarlo?
—Si ese fuera el caso, llegaremos a necesitar la ayuda de Wuluohou Mu. Pero, una vez que esté lejos de casa, será un forastero en tierra extraña, por lo que será mucho más sencillo matarlo. Además, cuando esté fuera de la mirada atenta Mu Kuangda, nadie sospechará de nosotros incluso si seguimos intentando. Si lo mandan hasta Jiaozhou[2], donde a menudo hay ataques de piratas, habrá aún más justificaciones para los ataques a su persona.
Cai Yan siente que se le quita un gran peso de su pecho; mientras pueda arrojar a Duan Ling al medio de la nada y mandar un equipo de la Guardia Sombra tras él, aunque no puedan matarlo en el primer intento, seguramente en el segundo o tercer intento lo lograrán. Sin importar lo cuidadosos que intenten ser, al final del día solo son dos personas.
—Si Wu Du está con él, ¿qué tan viable es llevar esto a cabo?
—Totalmente viable. Sin embargo, tendremos que matar a Wu Du también, de lo contrario es seguro que se vengará de nosotros si alguna vez descubre la verdad.
—Lo dejo en tus manos.
Sentado en el salón del palacio, la mirada de Cai Yan es lúgubre, evasiva e inescrutable.
Al anochecer, Wu Du ayuda al soldado a incorporarse en el diván y apoyarse en el respaldo, mientras Duan Ling le da un poco de congee con medicina. El soldado es, de hecho, bastante afortunado de haber superado su enfermedad. Dice que se llama Sun Ting, un lugareño de Ye, y que se alistó al ejército a los dieciséis años, hace ya una década. Hace años, cuando desplegaron las tropas, él fue uno de los soldados que luchó al lado de Li Jianhong.
Tiempo después, a Li Jianhong se le retiró del mando y la Comandancia del Norte fue reestructurada; Sun Ting fue reasignado a Ye para defender la frontera. Ye, Hejian y Changzhou han permanecido pacíficos por años, por lo que fue totalmente inesperado que los mongoles atacaran de repente con una fuerza de diez mil. Todo Ye, desde los rangos superiores hasta los más bajos, eligieron defender la ciudad hasta la muerte. Retener el avance del enemigo les ha costado caro.
—¿Quién los lideraba? —pregunta Duan Ling.
—Era un mongol llamado Huaerca.
Duan Ling nunca ha oído hablar de él.
—¿A quién sirve?
—Ögedei. Pero ya se han ido. Nadie regresó después de esa noche.
Los mongoles siempre son así: se pasean por la Gran Muralla, atacando ciudades y fincas a su paso. Por donde quiera que caminen dejan una tierra yerma y sin vida, queman cada aldea hasta sus cimientos, matan a todos y se llevan sus alimentos.
—Volverán —dice Duan Ling con el ceño fruncido—. La corte imperial no enviará más hombres como apoyo.
—Entonces, ¿qué hacemos? Si toman Ye, es el fin para Hejian, y Changzhou caerá también. ¡La totalidad de Hebei caerá en manos mongolas!
—¿Qué pasó con el gobernador? —pregunta Duan Ling.
Sun Ting niega con la cabeza, por lo que Duan Ling le dice algunas cosas para consolarlo antes de hacerle acostar, prometiéndole llevarlo a ver al emperador al día siguiente.
Esa noche, bajo un cielo despejado que se extiende por millas, el ceño fruncido de Duan Ling no desaparece y no puede conciliar el sueño. Se sienta fuera de su puerta, apoyado contra el pecho de Wu Du, pensando en qué se puede hacer respecto a Ye.
No es que la corte imperial quiera quedarse de brazos cruzados, sino que realmente no le quedan tropas de sobra. En cuanto retiren a los soldados apostados en Yubiguan, los kitanos invadirán. Entonces, todos los altos funcionarios dirán con el tiempo: «¿Ven? Deberíamos haber aceptado las condiciones del enviado mongol y haber cedido Ye y Hejian. Si lo hubiéramos hecho, nada de esto habría pasado».
—¿Deberíamos preguntarle a Xie You? —dice Wu Du—. Que envíe unos hombres a Ye y estabilice las situación por el momento.
—No, eso no servirá. Tenemos que hablar con Han Bin, que está estacionado en Yubiguan.
—¿Quién es Han Bin?
Duan ling lo mira fijamente, algo sin palabras.
—Lo olvidaste. Han Bin también traicionó a mi… mi… difunto emperador. Es parte de la Comandancia del Norte, el General del Poder del Tigre.
Wu Du recuerda ahora. Mu Kuangda sólo lo mencionó una vez en el pasado, sin embargo, de alguna forma Duan Ling lo ha guardado en su cabeza todo este tiempo. Han Bin y Bian Lingbai fueron una vez los dos generales más importantes de la Comandancia del Norte, y solo él estaba familiarizado con el estado de la frontera. Después de la muerte de Zhao Kui, las tropas apostadas en la frontera fueron movilizadas para solidificar las defensas en el lugar, y él fue el único que pudo enfrentarse al enemigo de frente. Aunque el ejército de Xie You es de cincuenta mil soldados, está conformado por los hijos de las clases altas y medias del sur. En pocas palabras, pueden ser enviados al norte a luchar una guerra, pero no pueden defender la frontera a largo plazo.
Hebei solía tener seis ciudades, pero después de la firma del Tratado de Shangzi, Shangzi, Tong y Huqiu en el lado norte pasaron a Liao, mientras que Changzhou, Ye y Hejian en el lado sur quedaron bajo el control de Chen. Tras eso, Liao perdió ante Yuan –en el mismo año que Li Jianhong dejó ir a Jochi– y las tres ciudades en el norte de Hebei cayeron en manos mongolas.
La comandancia solía tener otro nombre, mismo que ya ha sido olvidado…
Sin importar qué, Duan Ling debe preservarla.
Se queda dormido apoyado en Wu Du, pero a la mañana siguiente quién lo despierta es Sun Ting.
—Uh, joven —comienza Sun Ting—. ¿No debemos ir a ver al emperador hoy? Si no puedo reunirme con su majestad, entonces tengo que irme a casa.
Su esposa e hijos siguen allá. Él había estado en Xichuan una vez antes, por lo que está enterado de cómo se hacen las cosas en la capital; sin dinero, no tiene sentido ir al Ministerio de Guerra o al de Hacienda. ¿Que quiere ver al emperador? Incluso si se queda en la capital por tres o cinco años, todavía no tendría la oportunidad de reunirse con él.
Duan Ling bosteza.
—¿Qué hora es?
Wu Du está en el patio entrenando con la espada.
—Todavía es temprano. Levántate y desayuna.
—Puedes esperar aquí por el momento —le dice Duan Ling a Sun Ting—. Tengo que ir al palacio a presentar el examen del palacio. Cuando regrese, te daré una respuesta definitiva sin importar que. Espera hasta que averigüe cómo se resolverá esto antes de que te vayas.
Sun Ting nunca habría esperado, ni en un millón de años, que Duan Ling fuese un graduado metropolitano, y que incluso pudiera llegar a ser uno de los tres mejores graduados del palacio. Se apresura a inclinarse ante él.
Pero Duan Ling no se atreve a aceptar tal cortesía, y junta las manos con educación para devolver el gesto. Después de todo, este hombre solía servir bajo las órdenes de su padre, y pertenece a una generación mayor, por lo que siente cierto apego hacia él.
Después del desayuno, Wu Du lleva a Duan Ling hasta el Salón de Armonía Incomparable. Sin embargo, es detenido de nuevo por las Armaduras Negras.
—Hoy se celebrará el examen del palacio. Todas las personas sin autorización deben permanecer fuera del recinto.
Wu Du está tan exasperado y enfadado que se ríe.
—Qué bien. De verdad, qué bien.
Para evitar que Wu Du comience una pelea de verdad, y quién sabe, tal vez todo el ejército de Jiangzhou termine involucrado, Duan Ling dice apresuradamente:
—Está perfectamente bien. Ya voy a entrar.
Tan pronto como Wu Du levanta una mano, los dos soldados retroceden con miedo, claramente advertidos de antemano. Sin embargo, para su sorpresa, todo lo que Wu Du hace es colocar su palma sobre la nuca de Duan Ling y, presionando sus frentes juntas, le susurra:
—Te estaré esperando en el palacio, pero primero debo ir a ver al emperador .
—Está bien —asiente Duan Ling.
Sin importar de qué sea capaz Cai Yan, no se atrevería a intentar nada durante el examen del palacio. Duan Ling y Wu Du intercambian una mirada. Wu Du agita la mano, señalando su abdomen, como diciendo «cuídate, recuerda que aún llevas un arma secreta contigo», y Duan Ling asiente en respuesta, dando a entender que lo sabe, antes de seguir a un soldado hacia el interior.
[1] El más alto centro de enseñanza de la China imperial desde la dinastía Tang.
[2] Jiaozhou forma parte de Qingdao, una provincia costera del este de China, y durante la dinastía Song del Norte fue el único puerto comercial al norte del río Yangtsé.
