Capítulo 28: Situación

—Con el tiempo que uno tiene en la tierra, siempre hay algunas cosas que, sin importar cuán peligrosas y difíciles sepas que son, incluso si sabes que solo pueden terminar en una muerte segura, aún las harías.

—¿No podía Cai Wen haber hecho otra cosa?

La respuesta de Li Jianhong a eso fue:

—No, porque no tenía otra opción.

El padre de Cai Wen y Cai Yan, Cai Ye, una vez fue un literato de la Llanura Central. Después de que el emperador de Liao irrumpiera en la capital, Cai Ye desertó a Liao y se convirtió en uno de los artífices que crearon la estructura de la Administración del Sur. Años más tarde, debido a un complot urdido por el Imperio chen para sembrar la disensión en las filas de Liao, Cai Ye fue acusado de un crimen que no cometió y ejecutado por el emperador de Liao, dejando a los dos hermanos a su suerte. Quedaban pocos Cai en la parte sur del continente. Cuando Yelü Dashi revirtió el caso de Cai Ye, el problema más difícil al que se enfrentó fue cómo debería resolver la situación de los Cai.

Todos temían la idea de que un descendiente de los Cai se convirtiera en un burócrata del sur, y la burocracia del norte estaba firmemente controlada por la familia Han y la emperatriz Xiao. No había forma de que Yelü Dashi pudiera colocar a alguien allí. El único puesto de alto rango para el que Cai Wen era adecuado era el de oficial militar. Entonces, ¿enviarlo al ejército? Eso no era posible, ya que tenía un hermano menor en casa a quien cuidar. Por eso, Yelü Dashi hizo que Cai Wen sirviera como capitán de la Guardia de la Ciudad de Shangjing e hizo todo lo posible para motivarlo.

Para empezar, los Cai nunca fueron una familia de guerreros, por lo que Cai Wen se entrenó asiduamente para estar a la altura de la tarea, pero por desgracia ya había pasado el mejor momento de su vida para el entrenamiento en artes marciales; su falta de una buena base hizo imposible que se convirtiera en un gran soldado. Se desempeñaba bien mientras las cosas estaban en paz, pero si la nación alguna vez fuera invadida, esta sería una conclusión inexorable. Antes de que Li JIanhong llevara a cabo el plan, lo confirmó con Yelü Dashi varias veces, y Yelü Dashi creyó que aunque las habilidades de Cai Wen no estaban a la altura, su lealtad estaba más allá de toda duda: él defendería Shangjing hasta la muerte.

Y, como esperaban, Cai Wen perdió la vida en el combate. A cambio de la vida de un hijo nacido de una concubina, la lealtad de la familia Cai hacia Yelü Dashi es ahora incuestionable, y el futuro de Cai Yan está destinado a ser brillante.

—Esto también pasará —le dice Li Jianhong a su hijo—. Hay algunas cosas que debemos hacer incluso si terminan en una muerte segura. Eso es lo que significa ser un confuciano.[1]


La normalidad se está restaurando gradualmente en Shangjing después de la guerra. El Colegio Biyong se incendió, así que, mientras arreglan el lugar y rescatan su colección de libros, los alumnos disfrutan de unas largas vacaciones. Tres días después, el decano Tang ha elegido un nuevo emplazamiento; irán a la escuela durante el día y volverán a sus respectivos hogares por la tarde.

Cuando Duan Ling ve a Cai Yan de nuevo, solo siente una profunda tristeza. Sin embargo, como le enseñó Li Jianhong, mientras Cai Yan no hable de ello, Duan Ling tampoco pregunta; simplemente finge que nada sucedió. Tras la muerte de Cai Wen, Cai Yan está aún más taciturno que antes; rara vez habla con sus compañeros e incluso con Duan Ling sus palabras son escasas y la mayoría de ellas versan sobre sus estudios. Tan pronto como termina la escuela por el día, recoge su mochila y se va a casa.

Mientras tanto, Duan Ling pasa el día en la escuela y, una vez que terminan las clases por la tarde, entrena artes marciales con Li Jianhong. Está comenzando a sentir que el tiempo se le agota. Todo el tiempo que ha malgastado en el pasado le parece un auténtico pecado.

¿Cuánto tiempo tendrá que entrenar para llegar a ser tan capaz como su padre? Se hace esta pregunta a menudo, pero nunca en voz alta. En su lugar, lo que pregunta es:

—¿Cuándo podré llegar a ser como Lang Junxia?

—Hay tanta gente bajo el sol —comienza Li Jianhong mientras le da un rápido pulido a la espada de Duan Ling—, pero de entre todas esas personas, solo cuatro se convirtieron en asesinos. No es que tú vayas a ser un asesino, así que, ¿por qué los imitarías?

Duan Ling se queda sin palabras.

—Aprende todo lo que puedas. Las artes marciales no son suficientes, también debes practicar. Un maestro puede guiarte por la puerta, pero cuánto esfuerzo pongas depende de ti.

Duan Ling asiente con un murmullo de acuerdo. Ha madurado mucho en los últimos meses y ha desarrollado su fuerza interna. Aunque en comparación con prodigios como Lang Junxia y Wu Du aún tiene un largo camino por recorrer, con un poco de esfuerzo puede llegar a lo más alto.

Ha llegado otro invierno. Duan Ling ha estado contando los días uno a uno, y si Yelü Dashi es un hombre de palabra, entonces está cerca el momento de la partida de Li Jianhong. Sin embargo, no ha preguntado, y Li Jianhong tampoco ha dicho nada al respecto. Antes de que la primera nevada de la temporada llegue tarde para extender su manto plateado sobre Shangjing, antes de que el director de asuntos académicos envíe cartas informando a los estudiantes que las reparaciones en el Colegio Biyong estarán terminadas para Año Nuevo, todo sigue igual que antes.

La escuela se reanudará en el tercer mes.

Hoy, Li Jianhong ha terminado de instruirlo, y Duan Ling está pasando a la forma final del estilo. A lo largo de casi nueve meses, este estilo de espada es el único que ha aprendido. Mientras todavía está en el patio concentrándose en la práctica de la espada, llega un visitante.

—Se ha pasado al enemigo. —Es la voz de Xunchun.

Li Jianhong se encuentra en el pasillo. Duan Ling está pensando en acercarse a él cuando Li Jianhong levanta una mano, señalando hacia el patio, indicando que debe seguir practicando y no unirse a ellos.

—Antes de que se fuera, le dije que si era necesario, podría mantener un perfil bajo por un tiempo.

Xunchun no dice nada. Su figura se oculta tras el muro de sombra, proyectando una sombra en la nieve.

—Durante los próximos años, dejaré este lugar en tus manos.

Xunchun sigue sin decir nada.

Después de un breve momento, Li Jianhong agrega:

—Eventualmente obtendrás tu venganza, pero este no es el momento.

Xunchun suspira profundamente.

—A menos que yo venga personalmente, no permitas que nadie lo saque de aquí.

—Así lo haré —responde Xunchun.

En el patio lleno de nieve, Duan Ling puede escuchar un susurro, como si Xunchun estuviera sacando algo. Pronto, ella continúa:

—Esta es la carta que nuestro maestro quería entregarle el día en que él y yo nos separamos. A lo largo de todos estos años, ha pasado por muchas manos, pero en última instancia, nunca llegó a las suyas.[2]

—¿Qué edad tiene? —pregunta Li Jianhong, sonando distante.

—Se hizo famoso a los dieciséis. El año en que comenzó a trabajar para Zhao Kui, tenía diecinueve. Si él considera adecuado regresar al camino correcto, por favor, permítale vivir, su alteza.

—Realmente es difícil decir si está en el camino correcto o incorrecto —comenta Li Jianhong con frialdad—. Un buen pájaro se posa solo en un buen árbol y todos estamos atados a nuestro propio destino. Me matas, yo te mato, eso es todo lo que es. Él es sincero con sus sentimientos, a diferencia de Lang Junxia; si está dispuesto a pasarse a mi lado, me aseguraré de aprovecharlo. Puedes irte.

Xunchun hace una leve reverencia y se excusa.

Li Jianhong se da la vuelta en el pasillo. Espada en mano, Duan Ling se vuelve para encontrarse con los ojos de su padre. Los dos se miran durante largo rato en silencio.

—Papá tiene que irse.

—¿Cuánto tiempo estarás fuera?

—Puede ser tan poco como un año o extenderse hasta dos.

—Oh —responde Duan Ling, y reanuda su práctica.

Li Jianhong camina por el sinuoso pasillo hasta el salón. Duan Ling siempre ha sabido que este día llegaría, por lo que lo que siente no es tanto sorpresa como una sensación de pérdida.

Practica un rato más. Cuando se da la vuelta para mirar a Li Jianhong, lo ve sentado en el centro del salón, observándolo en silencio. Una brisa levanta los copos de nieve, girando a través del tiempo entre ellos, desvaneciéndose ante sus ojos.

—En el futuro, es posible que no seas el mejor emperador —dice Li Jianhong, y empieza a sonreír—, pero serás el emperador más guapo desde los albores de la historia.

Duan Ling le devuelve una sonrisa avergonzada. Ha crecido; cada gesto, cada paso, lleva consigo el aura que ha heredado de Li Jianhong, pero no resulta tan llamativa en él. Es como si hubiera un espejo entre el salón y el patio, y el todavía algo infantil Duan Ling de un lado fuera el reflejo del maduro y digno Li Jianhong.

—Realmente quiero ir contigo. Pero sé que no debería causarte problemas, yo…

—No digas más. —Li Jianhong descarta sus palabras—. Si dices una palabra más, ya no me iré. Nunca quise irme en primer lugar.

A partir de cierto día, Duan Ling ha comenzado a sentir vergüenza de abrazar a Li Jianhong. Ha aprendido mucho en este último año; la compañía de Li Jianhong ha acelerado su desarrollo y lo ha hecho más maduro. Duan Ling delibera y maneja las cosas como lo hace un adulto.

Este es el invierno más frío en Shangjing de los últimos diez años. La nieve amontonada bloquea las puertas principales y hay casi medio metro de nieve acumulada en el patio. Con un brasero ardiendo en el salón, Li Jianhong empezó a instruir a Duan Ling sobre el funcionamiento interno de la corte imperial, la administración gubernamental y otros aspectos relacionados con Chen del Sur. A pesar de que Chen tiene tres departamentos y seis ministerios[3], en realidad está controlado por un alto funcionario civil y militar respectivamente. Zhao Kui es un general con grandes méritos a su nombre, habiendo ganado sus laureles en la Batalla del río Huai. Cuando los militares de Chen se retiraron derrotados, Zhao Kui fue quien ayudó a la familia Li a escapar indemne, retirándose a Xichuan.

En cuanto a Mu Kuangda, provino de la clase alta de Jingchuan y se unió a la burocracia al obtener el rango Primus durante el examen del palacio imperial. Una vez que entró en la corte imperial, estabilizó al Gran Chen y se convirtió en una verdadera piedra angular del imperio.

El emperador del Sur ha estado crónicamente enfermo desde el traslado de la capital y aún no ha elegido oficialmente a un heredero. El cuarto príncipe, Li Yanqiu, ha asistido en los asuntos de estado mientras Li Jianhong estaba en campañas en el extranjero. Por derecho, el heredero debería ser el de mayor edad, por lo que debería ser Li Jianhong quien acceda al trono. Li Jianhong solía tener estrechos lazos con el ejército, y Zhao Kui se había convertido en el más firme partidario de Li Jianhong, pero con el paso del tiempo, Zhao Kui dejó de estar dispuesto a respaldar a Li Jianhong.

—¿Por qué? —pregunta Duan Ling.

—Belicismo. Búsqueda de gloria. Les preocupa que, una vez que me convierta en emperador, reclute demasiadas tropas y cave la tumba del Gran Chen. Pero a juzgar por el estado actual de las cosas, Liao ya no es nuestro enemigo más formidable. Eso se debe a que Liao ha hecho de la Llanura Central su hogar durante demasiado tiempo; Liao es solo otro han ahora. Incluso más al norte de Liao hay otro lobo esperando su oportunidad para marchar hacia el sur.

»Es por eso que a largo plazo nuestro enfoque debe ser aliarnos con Liao y resistir a Yuan juntos —continúa Li Jianhong—. La venganza por la invasión y saciar nuestro odio por la pérdida de nuestro hogar tendrá que esperar por ahora. Si seguimos controlándonos y equilibrándonos mutuamente, tanto los kitanos como los han serán exterminados por la Casa de Borjigin. Son como chacales: cada ciudad que capturan es otra ciudad masacrada[4].

De Li Jianhong, Duan Ling también aprende sobre muchas de las principales características del sistema de gobierno de Liao. Desde que el fundador de Liao ingresó en la llanura central, la corte imperial de Liao se ha dividido en burócratas del lado sur y del lado norte. La mayoría de los burócratas del lado sur son han, mientras que en el lado norte solo hay un burócrata han, siendo el resto kitanos. El funcionamiento real del gobierno del norte se divide en las Administraciones del Sur y del Norte, ambas a cargo del ejército.

Las Administraciones del Sur y del Norte ostentan el poder sobre todo el Imperio Liao. El único han en la Administración del Sur es Han Weiyong; la emperatriz Xiao es quien está detrás de Han Weiyong, mientras que el príncipe del Norte de la Administración del Norte es Yelü Dashi.

Han Weiyong y Yelü Dashi están igualados en poder dentro de Liao. Hace varios años, el hijo de Han Weiyong, Han Jieli, vino a Shangjing para asistir a la escuela, y parte de ese acuerdo consistía en colocarlo aquí como rehén. Una vez que se graduó del Salón Ilustre, Han Jieli se fue con algún pretexto. Está claro que no se sienten del todo tranquilos con Yelü Dashi.

—El joven Yelü Dashi era el tigre del norte. No obstante, en estos años, se ha puesto demasiado cómodo, bebe en exceso y permite que su apetito por las mujeres hermosas afecte su salud. Pensar que le va tan mal como para recibir una flecha y caer de su caballo; puedes imaginar cómo le irá a Liao en el futuro.

—¿El vino del Viburnum…? —Duan Ling aún recuerda lo que pasó el primer día que llegó a Shangjing con Lang Junxia.

—Llamarlo veneno, bueno, eso es imposible. Pero a la larga, beberlo gastará la esencia de uno. Su objetivo no es Yelü Dashi. Es el emperador de Liao y Han Weiyong.

»Antes de que lograran asesinar a Yelü Longxu, ese anciano murió. Ahora mismo la emperatriz Xiao está vigilando al joven emperador Yelü Zongzhen, y hace años que no viene a Shangjing; no hay forma de que vaya al Viburnum, así que es aún menos probable que les dé la oportunidad.

»Borjigin Batú, Yelü Zongzhen, Cai Yan, Helian Bo, Han Jieli… en el futuro todas estas personas pueden convertirse en tus enemigos —termina Li Jianhong.

Duan Ling guarda silencio durante largo rato.

—Me ocuparé de todos los que pueda por ti. Una vez que regrese al sur, no tomaré el título de emperador. Tu abuelo ya está en su lecho de muerte, no puede gestionar el gobierno. Todo lo que puedo hacer es forzarlo a abdicar a favor de tu tío, y él te declarará heredero natural. No hay otros candidatos.

—¿Y tú?

—Papá no puede ser emperador. Primero debo ayudar a tu tío a liberarse del control de Mu Kuangda y Zhao Kui.

—¿Cómo está ahora?

—Es un paciente crónico. Y no puede hacer nada contra esos funcionarios influyentes. El poder de Mu Kuangda sobre el gobierno es abrumador, pero eso significa que es fácil tratar con él. El más problemático es Zhao Kui, que controla el ejército.

—¿Y eso por qué? En mi opinión creo que Mu Kuangda es más difícil de tratar.

—Es porque Mu Kuangda es inteligente. Es un erudito. No se atreverá a instalar un nuevo régimen y convertirse él mismo en emperador. Si puede controlar a tu tío, puede tener lo que quiera. Será el emperador en esencia. Pero Zhao Kui no es así. Zhao Kui quiere ser emperador él mismo.

—Porque es un soldado. —Duan Ling lo entiende ahora.

Li Jianhong asiente.

—Ha querido rebelarse desde la Batalla del río Huai. Ha estado reclutando talento, reclutando soldados y comprando caballos, formando un ejército privado, esperando el día en que pueda autoproclamarse emperador. Pero mientras yo no esté muerto, su mente nunca estará en paz. Zhao Kui es un oponente formidable.

Es la primera vez que Duan Ling oye las palabras «oponente formidable» en una conversación con su padre; intuye que Zhao Kui es extremadamente difícil de manejar, pero Li Jianhong debe de entender los entresijos de su oponente mucho mejor que Duan Ling. A veces, Duan Ling desea crecer más rápido para poder ayudar a Li Jianhong. Sin embargo, sabe muy bien que cuando se trata de comandar un ejército e ir a la guerra, aunque se pase toda la vida estudiando no podrá hacerle sombra a su padre.

De repente entiende lo que Lang Junxia le dijo y todas esas palabras que se guardó para sí mismo. ¿Qué sentido tiene aprender a luchar? Aunque lo hagas nunca serás ni de lejos tan bueno como tu padre. Si quieres lograr algo grande y convertirte en alguien útil para el mundo, lo único que puedes hacer es estudiar.


[1] 士 / Shi puede traducirse como guerrero o erudito, pero no es a la ocupación a la que Li Jianhong se refiere aquí, sino a la adhesión al confucianismo: cumplir con el deber dentro del papel definido.

[2] El “él” aquí es shidi, que es un título para un compañero varón más joven que estudió en la misma escuela que el hablante

[3] Más información en Wikipedia.

[4] Desde el punto de vista de los pueblos invadidos, esto es lo que parece ser, sin embargo, así fue como una fuerza más pequeña, como la coalición de tribus mongolas, consiguió derribar imperios enteros. Unas cuantas masacres (dejando a suficiente gente para huir y difundir la historia de lo horrible que fue) era como hacían que la amenaza se mantuviera. El ejército mongol siempre daba un ultimátum a las ciudades: o se rinden o mueren todos. Después de atacar las primeras ciudades, todas las demás se rendían cuando los mongoles llegaban a sus puertas. A la larga, mataron a mucha menos gente que en una guerra de desgaste.

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