Capítulo 30: Maniobra secreta

Tercer mes, decimoséptimo día: Li Jianhong sale de Juyongguan con asombrosa facilidad. En una batalla decisiva en las llanuras, inflige una derrota aplastante al ejército del suroeste, acabando con tres mil trescientos hombres y reclutando a dieciséis mil setecientos de los que se rinden. Continúa esta campaña con un avance constante, capturando seis ciudades consecutivas hasta que sus ejércitos llegan a Hanguguan.

—Li Jianhong ha venido de visita —anuncia Li Jianhong, sentado en su caballo—. ¿Está Zhao Kui aquí?

Las tropas defensoras se asustan de inmediato, y no se atreven a salir a luchar.

—¿Por qué le tienen tanto miedo? —grita el guardia de la puerta de Hanguguan—. ¡Mantengan la puerta! ¡¿Qué, le van a crecer alas y va a entrar volando?!

Li Jianhong espera un poco más antes de volver a gritar:

—¿No está? Entonces, ¡me quedaré aquí mismo y lo esperaré!

Más de veintiséis mil soldados se atrincheran fuera de Hanguguan. Las noticias de su llegada han recorrido el sur, y cada región aguarda ansiosamente la decisión de Jiangzhou sobre qué bando apoyar. No obstante, el gobernador de Jiangzhou se ha negado en todo momento a enviar tropas.

Durante todo un mes, la corte imperial ha seguido enviando refuerzos; para el día quince del cuarto mes, ya hay doscientos quince mil hombres estacionados en Hanguguan.

Parece que Li Jianhong ha estado esperando todo este tiempo. Es extremadamente paciente. Zhao Kui también está esperando; de hecho, es incluso más paciente que Li Jianhong.

En estos momentos, Zhao Kui está justo en una tienda del ejército dentro de Hanguguan, pero nadie lo sabe.

—Si envías veinte mil hombres allá afuera —dice Wu Du—, será suficiente para pisotearlo hasta la muerte.

—Todavía no es el momento —replica Zhao Kuai.

Wu Du mira fijamente el mapa en la pared.

—No lo entiendo.

—Hay mucho que no entiendes. A veces tienes que ver las cosas desde otra perspectiva.

Wu Du reflexiona sobre esto durante largo rato.

Zhao Kui continúa:

—Lo que no comprendes no es más que la razón por la cual Wuluohou Mu cambiaría de bando y se uniría a nosotros.

—Sí, ese hombre…

—Has repetido ese punto una infinidad de veces.

Con eso, Wu Du guarda silencio.

Zhao Kui agrega:

—¿Por qué no lo ves de otra manera? Si está dispuesto a traicionar a Li Jianhong, debe ser porque tiene sus propias razones, razones que no le dejan más opción que traicionar a Li Jianhong.

—Esa anciana no es suficiente para constituir esa razón —prosigue Zhao Kui con indiferencia—. Por supuesto que hay otras cosas que lo obligan a cambiar de bando, aunque solo sea porque si Li Jianhong se entera, le cortará la cabeza

Wu Du entorna los ojos.

—Informe. —Un mensajero irrumpe apresuradamente en la tienda.

»¡Jiangzhou ha caído! ¡Xie You ha desertado!

Li Jianhong ha dejado a las diez mil tropas de Liao bajo Hanguguan, creando una impresionante ilusión de una fuerza militar masiva. Luego, en la misma noche en que llegó a Hanguguan, lideró a las tropas de Chen que se rindieron a él alrededor de la curva del río Amarillo y se apresuró silenciosamente a Jiangzhou, sin que nadie se diera cuenta. Mientras Jiangzhou todavía observa cuidadosamente la guerra desde la distancia, Li Jianhong ya había llegado a la sombra de las murallas de la ciudad.

Jiangzhou es mundialmente conocida por sus Armaduras Negras; estas siempre han considerado como su deber defender el derecho de la familia imperial a gobernar. Li Jianhong detiene su caballo frente al tumultuoso río Yangtsé, con la Zhenshanhe en mano, enfrentándose a cincuenta mil soldados de las Armaduras Negras.

—Con esta espada en mi mano —resuena la voz clara y firme de Li Jianhong— ¡me enfrentaré a ustedes en batalla junto a estos hijos del Gran Chen que están a mi espalda! Sé que todavía hay quienes en este mundo no nacieron para reverenciar el poder, ni para vacilar con las mareas, sino únicamente para este imperio.

La mirada de Li Jianhong recorre a todos los presentes.

—Zhao Kui ha cometido traición. Si no van a enviar sus tropas para ayudarme, entonces mátenme aquí mismo y tiñan este río de rojo. ¡A la batalla! ¡No hacen falta más palabras!

Los soldados blindados levantan sus escudos, soltando un rugido que estremece la tierra. Alguien en la retaguardia de la formación exclama:

—¡Esperen un momento!

—Su alteza. —Un hombre robusto avanza trotando desde entre las filas, montado en un caballo negro—. Por favor, entre en la ciudad a tomar una taza de té del monte Yuheng.

Li Jianhong empuja su yelmo de tigre un poco hacia arriba, revelando sus apuestos rasgos y encontrándose con los ojos de aquel hombre.

—Xie You, ¿cómo has estado últimamente? ¡Mi padre está a punto de fallecer! Bajo la presión de funcionarios con demasiada influencia, mi hermano menor ha emitido un edicto imperial para reprenderme. ¿Vas a hacerme este favor o no?

Xie You habla en voz baja:

—Mi ardor justo persiste; el día es largo. «Reino próspero; imperio glorioso», lo sabré cuando lo vea. Su alteza, por favor, entre en la ciudad y hablemos.

Las Armaduras Negras se retiran uniformemente a ambos lados, despejando un camino por el cual Li Jianhong puede entrar a la ciudad. Ese mismo día, la ciudad de Jiangzhou anunció su rendición a Li Jianhong.


Quinto mes, quinto día: el día del Festival del Bote del Dragón.

Las flores de durazno en Shangjing comienzan a florecer en este momento, con sus ramas densas y exuberantes de verde. Cuando Duan Ling llega a casa, recibe la segunda carta.

«Las olas azules de Jiangzhou se elevan, diluvianas; el mar de nubes de Yuheng se extiende, infinito. En la cima de la montaña, a mis ojos se oscurece el vasto norte. Compartimos un cielo, mas mi voz no puede alcanzaros; anhelo ser la luz de la luna que resplandece sobre vos. Voy a requerir prestado a vuestro futuro guardaespaldas por un instante, es sumamente útil. Ya está hecho.

¡Qué arda!».

Cuando llegan noticias desde el sur, hablan de Li Jianhong conquistando doce ciudades consecutivas, la capitulación incondicional de Jiangzhou, la rendición del comandante en jefe del ejército de Jiangzhou, Xie You, y el desplazamiento de las tropas de Li Jianhong hacia Jianmenguan.

Duan Ling repara en la mención del «guardaespaldas privado». El ejército de Jiangzhou, históricamente, siempre ha defendido la línea de sangre imperial directa. No importa cuántas veces haya sido reorganizado, su lealtad permanece con la familia imperial. Incluso si el emperador aparece con el emblema del tigre, no podrá movilizarlos. Solo el símbolo transmitido a lo largo de las dinastías, sostenido por el legítimo sucesor al trono, tiene ese poder.

Es muy probable que haya capturado Jiangzhou. Ahora, Li Jianhong ha sumado cincuenta mil tropas de Jiangzhou a sus filas, y avanzando, su ejército se enfrentará ahora al último bastión natural antes de llegar a Xichuan.

Y a pesar de todo este tiempo, la cabeza que Zhao Kui quería aún no ha llegado. Incluso si llegara ahora, está a punto de quedarse sin tiempo para usarla. Si decide defender Hanguguan hasta el final, Li Jianhong podría capturar de un golpe todo el territorio detrás de sus líneas. Zhao Kui no tiene más opción que reorganizar sus tropas y avanzar hacia el sur para enfrentarse directamente a Li Jianhong.

Mientras el ejército se detiene ante Jianmenguan, Li Jianhong se dirige a Xie You, comandante en jefe del ejército:

—¿Sabes por qué Zhao Kui movió la capital tantas veces? ¿Por qué preferiría huir a Xichuan con mi padre antes que establecer la capital en Jiangzhou?

Xie You guarda silencio. La razón por la que Zhao Kui movió la capital y evitó Jiangzhou fue, por supuesto, porque no quería ser controlado por las Armaduras Negras. Si hubiera establecido la nueva capital en Jiangzhou, ¿cómo iba a llevar a cabo un golpe de estado? Las palabras de Li Jianhong también implican que culpa a Xie You, cuestionándole por qué no actuó antes.

—Di algo. —Li Jianhong le da una patada a Xie You.

—No sé hablar; solo sé matar. Hace mucho tiempo que no mato a nadie.

Li Jianhong levanta la cabeza para dirigir su atención más allá del desfiladero, y murmura:

—Debemos ganar por astucia, no por la fuerza.

Las tropas de Zhao Kui ya han llegado, utilizando la ventaja del terreno para fortificar su posición, pero el propio Zhao Kui aún no ha aparecido.

—Una larga noche está plagada de sueños[1] —dice Xie You—. Cuanto más esperamos, más cosas pueden salir mal.

—No podemos pasar por ahí. —Li Jianhong sacude la cabeza, murmurando—: Tendremos que buscar otra forma. Aún nos quedan años por delante; no debemos malgastar en vano las vidas de las Armaduras Negras aquí. Y tampoco quiero cometer más matanzas innecesarias. Finjamos que estamos acumulando buen karma para el Gran Chen.

—Eso no es propio de ti —Xie You le lanza una mirada.

—Tengo un hijo —responde Li Jianhong.

—Entiendo. Retirémonos por ahora.

Así, las Armaduras Negras y el ejército del suroeste se retiran, retrocediendo doce millas antes de llegar a Jianmenguan.

La guerra en el sur desciende a un punto muerto Los antiguos solían decir que la fortaleza natural más segura que existe es Jianmenguan, y Zhao Kui había tomado una buena decisión al escoltar a la familia imperial hacia una nueva capital. Jianmenguan es desfavorable para los atacantes y se puede defender fácilmente, y no hay atajos hacia Xichuan aparte de la carretera de Hanzhong y Jianmenguan. Mientras se aseguren estos dos caminos, todas las vías hacia Xichuan quedan efectivamente bloqueadas.

Bajo el paso hay rápidos rabiones, y el terreno circundante consiste en acantilados escarpados y montañas imponentes. Zhao Kui había colocado innumerables trampas a ambos lados del paso, y si Li Jianhong arrojara todas sus tropas en una batalla desesperada, ni siquiera tendría una probabilidad del treinta por ciento de ganar. Mientras Zhao Kui sigue esperando, el lado de Li Jianhong ya se ve amenazado por una crisis inminente desde todos los frentes.

Todas las miradas están puestas en este conflicto: el éxito o fracaso de Li Jianhong es relevante para el equilibrio entre las tribus han, kitanas, de xiqian y mongolas. Si Jianmenguan no cae rápidamente en sus manos, sus fuerzas principales no podrán entrar en Xichuan, lo que significa que el Gran Chen del Sur se verá dividido por esta guerra: el Chen Occidental de Zhao Kui y el Chen Oriental que se separará en favor de Li Jianhong. Chen se fragmentará en pedazos debido a esta guerra civil y atraerá a adversarios aún más poderosos.

—¿Y si no puede capturarlo?

—Entonces están acabados —dice con simpatía un joven de ascendencia extranjera—. ¿Cómo va a quedarse Liao de brazos cruzados viendo cómo vuelven a separarse?

—Tienen a los mongoles codiciando sus tierras desde el norte —agrega alguien más—, y la Administración del Sur seguramente tomará Jiangnan antes de eso. Li Jianhong ha perdido el apoyo de Xichuan, y las Armaduras Negras solo lucharán en una guerra civil, ¿no? Ellos protegen al hijo del cielo. No se moverán más allá de Yubiguan, y no son buenos en la guerra de guerrillas o en una guerra de desgaste. Una vez que nuestra Gran Liao marche hacia el sur hasta Jiangnan de nuevo, lo tomarán todo, como un viento de otoño barriendo las hojas caídas…

Los jóvenes en el Colegio Biyong están practicando tiro con arco; desde la invasión mongola a Shangjing, las clases de habilidades marciales han ocupado un lugar destacado en sus estudios. Nadie quiere esperar impotente mientras son masacrados. Todos han empezado a tomarse en serio el aprendizaje de la arquería ecuestre.

Escuchando la discusión que tiene lugar a su alrededor, Duan Ling permanece en silencio.

—Si vuelven a separarse —añade otro—. Li Jianhong pasará a la historia como un azote en la historia de Chen del Sur.

Liao observa con extrema cautela a los yuan que se sitúan detrás de ellos; en los últimos años, los mongoles ya han demostrado que están esperando la oportunidad para marchar al sur, pues codician las tierras de sus vecinos. Una vez que el sur caiga en el caos, lo primero que la familia imperial Yelü debe hacer es lanzar otra expedición meridional, primero para anexar el lado sur de la llanura central, como las regiones al este del Yangtsé, y luego arraigarse lentamente antes de tomar Jingzhou y Xichuan. Con la Gran Muralla como frontera, pueden resistir la invasión mongola.

Li Jianhong tiene la mirada puesta en Xichuan, el Imperio Liao observa al sur y los mongoles tienen su objetivo en Shangjing y el norte. La mantis caza a la cigarra y no se da cuenta de la oropéndola que la observa desde atrás; el aleteo de esta mariposa puede causar eventualmente un tifón.

En los últimos días, al principio llegaron muchas buenas noticias desde el sur, pero luego se sumaron más malas noticias; si Li Jianhong no puede tomar Jianmenguan este año y no puede entrar a Xichuan, terminará teniendo enemigos por ambos lados.

—Tal vez Yelü Dashi sabía que esto iba a suceder desde el principio —dice Cai Yan repentinamente cuando regresa a su habitación.

—¿Qué? —Duan Ling aún estaba reflexionando, y la interrupción de Cai Yan lo sacó de sus pensamientos.

—Eh… sí. Eso es posible, claro. Pero probablemente no tiene la última palabra en muchas de estas decisiones. Creo que Han Weiyong aprovecharía esta oportunidad para enviar tropas al sur y tomar territorio soberano al sur del río Huai.

—Territorio soberano —repite Cai Yan.

Duan Ling se da cuenta de que Cai Yan es en realidad kitano, por lo que se corrige:

—Territorio soberano han.

—¿Cuándo volverá tu padre?

—No lo sé. El sur ha sellado la información saliente. Creo que podrá mantenerse a salvo.

Cai Yan asiente. Justo después de que los dos terminan de lavarse la cara, la campana en el patio comienza a sonar; tres veces, tres veces y una vez, una señal para que los jóvenes sepan que algo importante ha sucedido y deben reunirse. Salen de su habitación para formarse en el área frente al salón principal.

Yelü Dashi está aquí; la llegada tan repentina del príncipe del Norte ha tomado por sorpresa a todo el Colegio Biyong. El decano Tang está al frente de la procesión, abriendo paso mientras Yelü Dashi, Han Jieli y un joven ricamente vestido entran al salón principal, con Yelü Dashi y Han Jieli siguiendo al joven.

El joven tiene rasgos finos y está lleno de un aire noble; Duan Ling puede sentirlo con una sola mirada pasajera, ¡su estatus es incluso más alto que el de Han Jieli y Yelü Dashi! Y en el Estado de Liao, la única persona que está por encima de Yelü Dashi es solo una: Yelü Zongzhen.

—Su majestad.

Alguien dentro del Colegio Biyong ya ha reconocido a Yelü Zongzhen y trata de saludar de inmediato, pero Yelü Zongzhen parece bastante relajado y accesible. Le sonríe al estudiante.

—Pueden prescindir de las formalidades.

A juzgar por su apariencia, Yelü Zongzhen no es mucho mayor que Cai Yan. Con las manos detrás de la espalda, camina por la primera fila y habla con los estudiantes uno por uno. Hace preguntas y los estudiantes responden.

Yelü Zongzhen nota las cuentas de oración en la muñeca de un estudiante.

—¿Tu familia también es adepta al budismo?

Duan Ling al instante se quita la bolsita roja alrededor de su cuello, pero es demasiado tarde para que regrese a su habitación y la esconda. Justo en ese momento, Cai Yan toca la parte posterior de la mano de Duan Ling con dos dedos, y Duan Ling afloja su agarre. Luego, Cai Yan toma el arco de jade y se inclina para alisar las arrugas de su túnica. Cuando se endereza de nuevo, mete la bolsita roja de nuevo en la mano de Duan Ling, y este frota el pulgar sobre ella para descubrir que ahora hay una sola moneda de cobre adentro. Las alarmas comienzan a sonar en su cabeza; parece que Cai Yan sabe la preocupación que tiene en su mente, pero ha elegido no exponerlo abiertamente.

Cuando llega el turno de Duan Ling, da un paso adelante. Yelü Zongzhen observa la expresión de Duan Ling y le sonríe.

—Te conozco, te llamas… —Han Jieli se siente bastante frustrado por no poder recordar cuál es el nombre de Duan Ling.

—Duan Ling —dice Duan Ling con una sonrisa.

—Cierto, cierto —responde Han Jieli—. El que le dio una paliza a Borjigin.

Yelü Zongzhen se echa a reír.

—Oh, pero tú sí que me has vengado.

Yelü Zongzhen y Duan Ling se evalúan mutuamente.

—¿A qué se dedica tu familia?

—Nos dedicamos al comercio de norte a sur.

—¿Qué es esto? —Yelü Zongzhen se fija en la bolsa que cuelga del cuello de Duan Ling.

—Es de mi padre. —Duan Ling saca la moneda de cobre y se la muestra.

Todos se echan a reír.

Yelü Zongzhen le da un asentimiento, y aún quiere preguntar algunas cosas más, pero nota que Cai Yan los está observando desde la última fila.

—Es el hermano menor de Cai Wen —dice Yelü Dashi.

Yelü Zongzhen comprende entonces y llama a Cai Yan. Debido a que Cai Wen se ha sacrificado protegiendo Shangjing, Yelü Zongzhen le dedica unas palabras amables para reconfortarlo. Duan Ling se aparta a un lado, observándolos. Antes, sospechaba que Yelü Dashi estaba aquí para buscarlo, pero después de observarlos por un tiempo, no parece ser así. Yelü Zongzhen no parece estar realmente interesado en los antecedentes familiares de cada uno. En cambio, parece estar tratando de encontrar a alguien que le cause una buena impresión a primera vista; cuando un joven apuesto se acerca, le habla un poco más. El resto apenas recibe un asentimiento antes de pasar al siguiente.

Una vez que Yelü Zongzhen ha conocido a todos dentro del colegio, el decano Tang les dice a los estudiantes que pueden irse. Mientras salen del salón principal, a Duan Ling le viene a la mente el arco de jade y mira hacia Cai Yan, encontrándose con sus ojos; de repente tiene la sensación de que Cai Yan ha visto a través de él.

—¿Quieres que te lo devuelva? —dice Cai Yan—. Ese es mi cobre de emergencia.

Por supuesto que Duan Ling qurería devolvérselo. Están a punto de intercambiar los artículos cuando el decano Tang los llama desde el pasillo.

—Cai Yan, Duan Ling, vengan al ala lateral. Tengo instrucciones para ustedes.


[1] Es un modismo chino. Indica que prolongar una situación puede conducir a resultados negativos o desventajosos.

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