Capítulo 31: Compañero de estudios

En el patio del ala lateral, Yelü Zongzhen hojea el registro de estudiantes mientras Han Jieli conversa con Yelü Dashi. En total, cinco jóvenes han sido convocados: Helian Bo, Cai Yan, Duan Ling, otro chico xianbei de apellido Huyan, y el hijo de un burócrata del norte de Liao.

El decano Tang le indica a Duan Ling y a Cai Yan que sigan a Yelü Zongzhen. 

—Respondan a lo que su majestad les pregunte.

El corazón de Duan Ling late desbocado en su pecho, incapaz de discernir las intenciones de su visitante.  ¿Ha venido Yelü Zongzhen a elegir a alguien? ¿Y para qué?

Con las manos cruzadas detrás de la espalda, Yelü Zongzhen avanza al frente, seguido de cerca por los cinco jóvenes. De vez en cuando, Zongzhen hace algún comentario; se limita a preguntar cuántos años llevan en el Biyong, cómo van en sus estudios y otros asuntos similares, lo que parece ser una verificación de su educación. Duan Ling se sorprende al descubrir que este joven emperador no parece tener menos conocimientos que ellos. Evidentemente, durante su estancia en Shangjing, también se dedicó con empeño a sus estudios.

A excepción de Helian Bo, todos los demás que han sido convocados escribieron los mejores ensayos en los exámenes de ingreso al Colegio Biyong en primavera.

—Leí sus ensayos anoche —dice Yelü Zongzhen—. Todos tienen una caligrafía excelente. Ahora que los conozco en persona, veo que su escritura es tan única como ustedes, cada uno encantador a su manera. No está mal.

Los cinco se inclinan de inmediato para agradecerle.

—Ustedes dos son han. —Yelü Zongzhen toma asiento en el patio—. Es de suponer que las recientes noticias del sur ya se han extendido por todas partes. Vamos a escuchar lo que piensan.

El director de asuntos académicos trae una bandeja con bocadillos y té. Yelü Zongzhen toma un sorbo de té y, con una sonrisa, les dice:

—Aquí no necesitamos tantas formalidades. Hablen con libertad. No espero escuchar nada demasiado relevante, solo charlemos.

Cai Yan es el primero en hablar:

—Su majestad, soy kitano.

Yelü Zongzhen parece sorprendido al principio, pero luego sonríe.

—Tienes toda la razón, súbdito Cai. Espero que no te ofendas.

—Dada la situación actual en Jiangnan, no deberíamos lanzar una campaña sin una planificación meticulosa. El Gran Liao ha ocupado la llanura central durante cien años; mejores oportunidades que esta se han presentado antes, pero una que nos diera la oportunidad de capturar todo el sur, nunca.

Yelü Zongzhen asiente con un «mn» de acuerdo y un gesto de cabeza.

Cai Yan continúa:

—«Una pelea entre dos tigres debe dejar a uno herido». Li Jianhong y Zhao Kui son esos dos tigres. Puesto que Li Jianhong ya había recibido ayuda del Gran Liao, bien podríamos ayudarlo a controlar a Zhao Kui a cambio de los seis condados a lo largo de la carretera central oeste.

Yelü Zongzhen parece reflexionar sobre esto en silencio. Cai Yan sabe que ha dicho lo suficiente y se detiene allí.

—¿Qué opinas tú, Duan Ling? En tu ensayo mencionabas «Sabio en lo interno, soberano en lo externo», un concepto antiguo que explicaste de una manera fresca y novedosa. Me impresionó mucho.

Duan Ling ahora puede adivinar aproximadamente la intención de Yelü Zongzhen al venir aquí; no ha venido específicamente para conocerlo ni porque haya descubierto algo nuevo. Las razones del joven emperador para venir a Shangjing parecen bastante simples. Probablemente solo esté buscando algunos compañeros de estudio con los que pasar el tiempo.

—Significa convencer a los plebeyos de obedecer mediante un gobierno benevolente. Adonde el corazón de su majestad apunte, ese es el camino de la benevolencia. El gobierno benevolente es transparente, lo que se conoce como «intriga abierta». Todas las acciones deben estar guiadas por una causa virtuosa; «fe» y «justicia» son pilares de dicho gobierno. Con Yuan en nuestras fronteras mirando con codicia los territorios del Gran Liao, no es el momento de romper la confianza con los demás. Una nación no puede sostenerse si su gente no tiene fe en ella.

Yelü Zongzhen tararea en voz baja, asiente y dice con una sonrisa:

—Provienes de una familia de comerciantes, así que probablemente consideras que tener buena fe es la mayor virtud. Solo no quebrantando la fe se puede convencer a los demás con sinceridad. Tienes razón.

Yelü Zongzhen le lanza una mirada a Duan Ling, pero este sigue ensimismado; a juzgar solo por la expresión en esa fracción de segundo, Yelü Zongzhen se ha dado cuenta de que Duan Ling aún tiene algo que decir, y le envía una mirada inquisitiva. Pero Duan Ling niega con la cabeza y le devuelve la sonrisa.

Yelü Zongzhen responde también con una sonrisa y no lo presiona más.

—¿Todos están dispuestos a acompañarme a Zhongjing? —pregunta Yelü Zongzhen.

¿Quién se atrevería a decir no cuando el emperador pregunta algo así? El corazón de Duan Ling exclama «oh, no» en silencio, pero por fuera no tiene otra opción más que asentir.

—Muy bien —concluye Yelü Zongzhen—. Entonces pasen un rato con sus familias. Cuando llegue el momento, alguien los notificará.

Han Jieli se acerca ahora para conducir respetuosamente a Yelü Zongzhen a la salida, y todos lo acompañan fuera del Colegio Biyong. El decano, así como todos sus directores también acuden a acompañarlo a la salida. Yelü Zongzhen sube a su carruaje y deja atrás el colegio.

Solo una vez que se han ido, Duan Ling se da cuenta de que el sudor ha empapado la ropa de su espalda. Todos se lanzan miradas entre sí; los ojos de esos jóvenes que no han sido elegidos están llenos de envidia, mientras que los elegidos están cargados de sus propias preocupaciones.

El decano Tang les dice:

—Como han sido elegidos, hoy pueden irse a casa. Si quieren quedarse en el Colegio Biyong, también está bien. Hagan lo que quieran, pero no salgan de la ciudad.

Si pudiera elegir, Duan Ling preferiría no ir. Cree que Yelü Zongzhen no ha descubierto su identidad, y es posible que Yelü Dashi ni siquiera le haya hablado de Duan Ling. A juzgar por la expresión preocupada del príncipe del Norte, es evidente que ha estado ocupado en la lucha por el poder político con el padre de Han Jieli y no ha tenido tiempo para pensar en él.

Pero lo que es de vital importancia es si su padre puede ganar esta guerra en el sur. Mientras Li Jianhong gane, entonces todos estos problemas pueden resolverse tan fácilmente como cortar bambú con un cuchillo. No importa si se queda en Shangjing o viaja a Zhongjing con Yelü Zongzhen. Con las habilidades de su padre, puede infiltrarse y sacarlo en cualquier momento que desee.

No obstante, si Liao decide enviar tropas ahora mismo y marchar hacia la llanura central en una invasión a gran escala mientras Li Jianhong y Zhao Kui están en un impasse, todo se volverá aún más complicado.

Cuando regresa a su habitación, Duan Ling se sienta en su cama y deja que su mente divague mientras la luz del sol se filtra por los paneles de la ventana.

Cai Yan también ha regresado. Saca el arco de jade y lo coloca en la mesa. Hace un ligero tintineo.

—Es bueno. No lo pierdas.

—Gracias —responde Duan Ling y le devuelve su cobre. Cai Yan parece querer decir algo, pero se contiene. Piensa que Cai Yan debe de haberse dado cuenta, pero mientras Duan Ling no lo diga, Cai Yan tampoco va a preguntar.

—¿A dónde planeas ir ahora? —Cai Yan suelta un largo suspiro y se sienta en la cama.

A pesar de todo, a Duan Ling le gustaría quedarse en el Colegio Biyong, ya que así puede enterarse de lo que está sucediendo en el sur. Le da vueltas a esto.

—Mi papá aún no ha vuelto. Está más animado aquí.

—Deberías ir a casa. Hemos sido elegidos como compañeros de estudio, así que algunas personas se pondrán celosas. Incluso podrían hablar de ti y causarte problemas.

Pensando en ello, Duan Ling se da cuenta de que eso también es cierto. Recoge sus cosas y se marcha junto a Cai Yan.

—Iré a tu casa esta noche y podemos charlar —agrega Cai Yan.

—Iré a tu casa —dice Duan Ling.

—Yo iré a tu casa —repite Cai Yan.

Duan Ling asiente y acuerda encontrarse con Cai Yan al atardecer en el puente, donde irán a un restaurante para cenar, luego a la casa de baños para un baño antes de quedarse a pasar la noche en casa de Duan Ling.

Es el sexto mes y las plantas de Shangjing están hermosamente verdes y frondosas en esta época del año. Aunque Duan Ling solo regresa a casa una vez al mes, nunca encuentra las plantas marchitas; alguien las ha estado regando regularmente. Quizás el Viburnum haya recibido instrucciones de su padre para cuidar de la propiedad de vez en cuando.

El melocotonero ha dado muchos frutos aún verdes, pero ninguno logró crecer mucho. Duan Ling se echa una siesta primero; sueña con Li Jianhong, que sigue en el sur, pero en cuanto a los detalles del sueño, básicamente lo ha olvidado todo para cuando se despierta. Duan Ling necesita informarle a Li Jianhong lo antes posible que ha sido seleccionado para ir a Zhongjing. Así que escribe una carta, utilizando el mismo «En tiempo de tormenta desciendo solo al pabellón oeste»[1] para insinuar a su padre que puede que se mude. Se la dará a Xunchun. Ella probablemente conseguirá a alguien para que lleve el mensaje hasta Li Jianhong.

Tendrá que hacer un viaje al Viburnum antes de que se ponga el sol. Duan Ling guarda la carta en su ropa, y cuando está a punto de salir, de repente llaman a la puerta.

—¿Mansión Duan? —Un guardia entra, mirando a Duan Ling.

—Sí, así es —responde Duan Ling.

Un carruaje de la Administración del Norte se detiene en la avenida frente a su casa, y el guardia le hace un gesto con la palma de la mano hacia arriba, como diciendo «por favor». Duan Ling aún lleva la carta encima, así que dice:

—Iré en cuanto me prepare.

Con un gesto de la mano, el guardia detiene a Duan Ling.

—Suba ahora mismo.

Duan Ling empieza a ponerse nervioso, pero no hay nada que pueda hacer más que subir a la carroza. Para su sorpresa, la cortina se abre para revelar el rostro de Yelü Zongzhen.

—¡Su majestad! —dice Duan Ling, asombrado.

—Shh. —Yelü Zongzhen le dedica una sonrisa—. Entra.

Duan Ling se calma un poco y, bajo la escolta de varios guardaespaldas, avanzan por la avenida hacia el distrito oriental. Yelü Zongzhen dice:

—Recibí una carta de Batú antes. La carta hablaba de ti.

La forma en que Yelü Zongzhen se refiere a sí mismo ha cambiado sutilmente[2]. Duan Ling también lo ha notado.

—¿Le va bien? Nunca me ha escrito.

—Le va bastante bien. Hace mucho tiempo, él y yo nos vimos unas cuantas veces. Dijo que tú eres su anda.

—En realidad, no cuenta mucho. Aún no le he dado ningún objeto como símbolo.

Yelü Zongzhen se ríe. Duan Ling también sonríe, un poco avergonzado.

Zongzhen ha heredado los ojos de la emperatriz Xiao. Hubo una vez un rumor de que este emperador fue concebido fuera del matrimonio entre Han Weiyong y la emperatriz Xiao. Hace años, todo el mundo en Zhongjing hablaba de ello. Solo cuando creció y sus rasgos maduraron, sus cejas gruesas evocando automáticamente las marcadas y audaces características del gran ancestro de Liao, es que todas esas especulaciones fueron descartadas.

Tiene las cejas, la nariz y los labios de un guerrero. Cuando está en silencio, hay una calma, una frialdad mortífera y restringida que apenas se percibe, y cuando sonríe, desaparece en un instante, como un cuchillo envuelto en caramelos. Le gusta sonreír mucho, y su sonrisa está llena de amabilidad, pero de vez en cuando la mirada en sus ojos parece sugerir que tiene mucho en su mente.

—¿Qué ibas a decir antes que no acabaste diciendo? —Yelü Zongzhen está apoyado en la pared junto a la ventana, golpeando distraídamente con los dedos la celosía.

Una idea audaz emerge repentinamente del corazón de Duan Ling.

Batú ha cerrado su distancia. Eso significa que hay algunas cosas que ahora puede decir.

—Yo… —Duan Ling reflexiona por un momento.

—Habla lo que quieras, Duan Ling. A menudo pienso en cómo realmente no hay nadie en el mundo que pueda expresar mucho lo que piensa. No me decepciones.

Duan Ling entiende ahora.

—La familia Han desea enviar un ejército. «Antes de que terminen de vadear el río, atácalos en el agua»[3].

—Correcto —responde Yelü Zongzhen.

—El príncipe del Norte quiere restablecer relaciones amistosas con Chen del Sur y continuar el Tratado del río Huai. —Duan Ling continúa—: Él quiere luchar contra los mongoles juntos.

—Correcto.

Es de suponer que tanto la Administración del Sur como la del Norte han repasado innumerables veces el panorama general de la situación actual. En la práctica, quien tiene el poder real en este país es la emperatriz Xiao. Yelü Zongzhen es nominalmente el emperador, pero no puede tomar ninguna decisión real. Yelü Zongzhen probablemente ha venido a Shangjing en un momento como este no solo para algo tan simple como elegir algunos compañeros de estudio, sino tal vez con la verdadera intención de encontrarse con Yelü Dashi.

Al final, Duan Ling dice:

—La familia Han… sí, el príncipe del Norte…

Yelü Zongzhen le echa un vistazo a Duan Ling. Duan Ling puede percibir algo complejo en la mirada de Yelü Zongzhen, algo que cree haber visto antes en los ojos de alguien más.

Cai Yan. En ese instante, la mirada de sus ojos se parece un poco a la que ha visto en los de Cai Yan, pero desaparece en un parpadeo. Duan Ling puede percibir que es impotencia, ira e indignación. Yelü Zongzhen debe estar al límite cuando se trata de la relación entre la emperatriz Xiao y Han Weiyong, y el hecho de que el poder del soberano caiga en manos de un forastero debe llenarlo de aún más odio.

—Es por eso por lo que ahora no es el momento de marchar. Si lo hacen, las cosas realmente se saldrán de control. En el mejor de los casos, Liao anexa Jiangzhou y las áreas circundantes, mientras que Xichuan va a Chen, y las áreas al norte de la Gran Muralla van a Yuan. Si eso ocurre, Chen y Yuan se aliarán e invadirán nuestro territorio soberano. En el peor de los casos, Liao terminará tanto incapaz de tomar Jiangnan como de regresar a la llanura central. En ese caso, los mongoles lanzarán una invasión a gran escala.

Yelü Zongzhen tararea en señal de acuerdo.

Duan Ling no dice nada más, y Yelü Zongzhen añade:

—Vayamos esta tarde a hacer un poco de turismo al famoso Viburnum de Shangjing.

—Claro —responde Duan Ling con una sonrisa.


[1] Es el cuarto verso de un poema titulado “Despedida en el pabellón Xie”, de Xu Hun. FG lo ha traducido completo aquí.

[2] Antes de este punto, Yelü Zongzhen se refería a sí mismo con 朕 (zhen) en vez de 我 (wo). “Zhen” es el antiguo equivalente chino del plural mayestático.

[3] Del Comentario de Zuo. Duan Ling mencionó que lo estaba leyendo cuando conoció a Li Jianhong.

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