Capítulo 48: Ganar confianza

Al caer la noche, Wu Du se acerca para verificar el pequeño estuche y su espada. Duan Ling está acostado en un rincón de la casa durmiendo junto a la pared, y cuando escucha el ruido, echa un vistazo furtivo. Encuentra a Wu Du de pie con la espalda hacia él, abriendo el estuche y sacando algo antes de salir para sentarse frente a la puerta.

Pronto, el sonido intermitente de una flauta comienza a tocar como si estuviera afinándose. Los oídos de Duan Ling se agudizan, luego las notas que flotan en el aire se suceden una tras otra, enlazándose en una melodía.

¡Reunión alegre!

¡La canción es Reunión alegre!

Duan Ling la ha escuchado innumerables veces antes; en Shangjing, sobre los muros del patio del Salón Ilustre, la interpretación de Xunchun dentro del Viburnum, la melodía un tanto temblorosa de su padre… Le sorprende descubrir que Wu Du también puede tocarla. En el momento en que percibe las primeras notas de la flauta, Duan Ling queda absorto.

Al principio, el sonido que sale de la flauta de Wu Du parece tener un aire de indignación, pero más allá de la introducción, las notas brotan como una cascada; en la quietud de la noche, es como si la música estuviera animando a un campo lleno de árboles de melocotón a florecer, cada nota fluyendo sin fin, rebosante de esperanza y expectación, resonando con una confianza despreocupada.

Cuando la escuchó por primera vez en el Salón Ilustre, la melodía era reticente y reservada, como si tuviera muchas cosas que decir pero ninguna forma de expresarlas; la melodía de Xunchun, por otro lado, era amarga y desgarradora, con un toque de desesperación; una vez que Li Jianhong logró aprender a tocarla, incluso su canción de flauta rebosaba de una fuerza sonora. Pero cuando Wu Du toca esta canción, no evoca ninguno de los mismos sentimientos que Duan Ling ha escuchado antes; es rica y melodiosa sin ser agresiva, conmovedora sin ser triste, tan generosa y libre como el agua que corre por el río Feng de Xichuan, torrencialmente fluyendo hacia el mar.

Aún vestido con una camiseta interior y pantalones cortos para dormir, Duan Ling es presa de un impulso irresistible de salir de su rincón, y se detiene frente al umbral para mirar afuera. Encuentra a Wu Du sentado en los escalones del patio, su perfil se ve excepcionalmente apuesto con un toque de indiferencia y frustración en su mirada. La canción gradualmente llega a su fin y Wu Du deja la flauta. Hay una brillante luna llena arriba, resaltando la inmensidad y claridad de la noche. Duan Ling todavía está absorto en la música.

—¿Qué es eso? —pregunta Duan Ling.

Wu Du gira la cabeza y mira a Duan Ling de arriba abajo, y la comisura de su boca se levanta brevemente.

—¿Nunca has visto una flauta antes?

Duan Ling se queda sin palabras; había pensado que Wu Du le daría una explicación, hablaría sobre la canción quizás, pero Wu Du no quiere perder el tiempo diciéndole nada superfluo. Deja la flauta y se acuesta afuera de la puerta, mirando hacia la luna.

—Cuando tenía tu edad, ya sabía cómo matar gente.

Duan Ling sale cuando escucha a Wu Du hablándole, y se sienta bajo el alero con los brazos envueltos alrededor de sus rodillas.

En el silencio, Wu Du da un sorbo de vino y reflexiona en voz alta.

—Tenía quince años en ese entonces. La esposa de mi maestro me regaló una copia del Libro de medicina, una flauta, la espada Lieguangjian, y me instó a abandonar la montaña en busca de mi shijie.

Duan Ling recuerda a Xunchun, quien también sabía tocar esa canción, pero opta por no interrumpir a Wu Du.

—La esposa de mi maestro era una mujer de convicciones. Me enseñó que hay cosas en el mundo que jamás debes hacer, incluso si tu vida pende de un hilo, incluso si estás acorralado. La integridad… es más valiosa que la vida misma.

—Y por casualidad, alguien más me dijo lo mismo —continúa Wu Du con calma—, que hay cosas en el mundo que uno debe hacer aunque se encuentre frente a una montaña de espadas y un mar de llamas, que sin importar lo difícil que sea, aun así hay que hacerlas…

El vino se le ha ido a los ojos y Wu Du, achispado, se queda con la mirada perdida durante un rato antes de preguntar:

—¿Has recibido algo de educación antes?

Duan Ling asiente, y Wu Du continúa:

—¿Qué quieres hacer cuando crezcas? Nunca te conviertas en un asesino como yo.

Duan Ling observa a Wu Du y, tras un breve instante, le responde:

—Cuando mi padre aún vivía, deseaba que estudiara y obtuviera buenos resultados en los exámenes.

Wu Du deja escapar un suspiro.

—Buenos resultados en los exámenes.

Luego, comienza a reírse, sacudiendo la cabeza; es un misterio si se ríe de Duan Ling o de sí mismo.

—¿Cuánto has aprendido? Elige algunas frases y recítamelas.

Duan Ling comienza:

—Cielo negro, tierra amarilla, vasto universo, todo caos…

—Intenta otra vez —dice Wu Du—. ¿Quién no conoce eso?

—Practicar y repasar lo aprendido, ¿no es una alegría…?[1]

—Otra vez —murmura Wu Du con los ojos cerrados—. Ya he escuchado eso tantas veces que se me van a hacer callos en los oídos.

—El objetivo de la educación superior es realzar la parte más honorable del propio carácter…

—No tengo idea de qué significa eso, intenta de nuevo.

—¿Cuándo acabará este ciclo interminable de contemplar las flores y la luna en cada estación? ¡Oh, qué triste es mirar al pasado![2]

Wu Du se toma un trago de vino y esta vez no interrumpe a Duan Ling. Recordando los poemas que el director les enseñó, Duan Ling recita algunos para Wu Du; como «Lamenta el reflejo del cabello blanco en el espejo del salón principal; la seda negra del amanecer se ha vuelto blanca como la nieve al anochecer»[3], y «Marchas y marchas, cómo nos separa la distancia»[4]. Wu Du escucha, dando sorbos de vino de vez en cuando hasta que finalmente la mitad de la botella se termina y él está recostado contra el costado de la cama, con los ojos cerrados, sin moverse en absoluto.

Preocupado de que pueda resfriarse por dormir afuera, Duan Ling lo arrastra con esfuerzo hacia la cama. Sin embargo, Wu Du no se ha dormido todavía, y abre los ojos para mirar a Duan Ling con embriaguez, como si quisiera decir algo. En ese momento, el corazón de Duan Ling comienza a latir frenéticamente en su pecho.

—Esa boca tuya se parece a la de Yao Zheng —se burla Wu Du—, cada vez que la veo, me dan ganas de darte un puñetazo en la cara.

Duan Ling se apresura a preguntar:

—¿Quién… quién es Yao Zheng?

Wu Du lo ignora y Duan Ling lo arropa antes de regresar a su rincón para preparar su lugar para dormir y acostarse. Pero Wu Du mantiene los ojos abiertos, mirando fijamente la espalda de Duan Ling.

—¿Por qué tengo la sensación de que te he visto en algún lugar antes?

—¿De veras?

Wu Du se frota un punto entre las cejas, pero realmente no puede recordar. Duan Ling hace la cama y, con la espalda hacia Wu Du, le dice:

—Estás en mis estrellas.

—¿En serio? —Wu Du cierra los ojos, sonando desinteresado.

—Me has salvado la vida dos veces. Te debo mucho, pero no tengo nada con qué pagarte.

—No soy precisamente un buen tipo —responde Wu Du casualmente—. Así como se me ocurrió salvarte, también podría ocurrírseme matarte. No te alegres demasiado pronto.

Duan Ling sabe que Wu Du está simplemente fanfarroneando; por supuesto que no lo mataría sin una razón válida. Pero apenas Wu Du termina de decir esto, se queda dormido.

Al día siguiente, Duan Ling decide poner su plan en acción: encontrar alguna manera de acercarse a Mu Qing y ganarse su confianza. Al menos, necesita dejarle una impresión a Mu Qing. Sin embargo, su relación con Mu Qing no debe alertar a Wu Du ni alejarlo. De lo contrario, sin la protección de Wu Du, si Lang Junxia lo encuentra, podría matarlo en el momento en que le apetezca.

Wu Du está concentrado en fortalecer su qi, y de vez en cuando Duan Ling le echa un vistazo; su método comparte el enfoque de Li Jianhong para aumentar el qi, utilizando movimientos de pies y manos para guiar el flujo de fuerza alrededor de los puntos de los meridianos del cuerpo. Cuando Wu Du termina, está cubierto de sudor, y Duan Ling saca un cubo de agua para lavarle el cabello en el patio.

—Mu Qing me pidió que hiciera algo —dice Duan Ling.

—¿Qué cosa?

Duan Ling llena una palangana con agua y la vierte sobre la cabeza de Wu Du.

—Me pidió que preparara la receta —le confiesa a Wu Du, y luego le cuenta lo que sucedió.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?

Duan Ling no responde a eso y, en cambio, pregunta:

—¿Qué debo hacer?

Por lo que ha observado, Duan Ling sabe que, mientras explique toda la situación en detalle, Wu Du definitivamente no se enojará con él. Y efectivamente, ha acertado en su suposición.

—¿Qué debes hacer? —replica Wu Du con frialdad—. Al menos sabes lo que te conviene.

Así que Duan Ling se mantiene en silencio, y una vez que termina de lavar el cabello de Wu Du, comienza a secarlo. Está bastante claro que Wu Du no tiene realmente opción; no es como si tuviera dinero. Finalmente, le dice a Duan Ling:

—Te ha pedido que la prepares, así que adelante, prepárala.

Duan Ling suspira silenciosamente para sí mismo, sintiendo un alivio interno, pensando: «Bueno, la mitad del plan ha tenido éxito». Luego rehace el paquete de medicamentos para Mu Qing, pero en lugar de apresurarse a entregarlo, lo coloca en la mesa frente a Wu Du. Este no dice nada, simplemente sigue hojeando sus libros.

Es más de mediodía cuando Wu Du le dice:

—Ve a dárselo.

Duan Ling sale con el paquete. Esta vez, su visita a la mansión del canciller transcurre mucho más sin contratiempos. Mu Qing está estudiando en su habitación, la irritación plasmada en su rostro. Cuando ve a Duan Ling, lo llama y le dice:

—Ven aquí. ¿La terminaste de hacer?

Duan Ling saca el paquete y se sienta sobre sus talones junto a Mu Qing, entregándoselo.

—Tome la mitad del peso de un cobre a la vez. No puede tomar más que eso.

Mu Qing lo guarda como si fuera un tesoro muy preciado. Luego saca algunas monedas de plata y pregunta:

—¿Cómo te llamas?

—Wang Shan.

Mu Qing asiente. Como no todos los días Duan Ling tiene la posibilidad de venir aquí, quiere encontrar algún pretexto para hablar con Mu Qing y ganarse su favor, asegurarse de que lo recuerde, porque esa es la única manera en que tendrá la oportunidad de acercarse a Mu Qing en el futuro. Sin embargo, la realidad ha demostrado que Duan Ling se preocupaba demasiado; Mu Qing ha estado encerrado en su casa de la mansión durante días y días estudiando, y la chusma que solía ser sus amigos ya no viene a buscarlo por miedo a que Mu Kuangda los aplaste como hizo con aquel grillo. Las únicas personas que tiene a su alrededor son algunas doncellas. Mu Qing ya está bastante desesperado por salir.

—¿Tienes algún somnífero? —susurra Mu Qing—. Lo mejor sería del tipo en el que, después de tomarlo, no recuerden nada y solo piensen que tuvieron un sueño o algo así. Podemos dejar inconscientes a los guardias y escaparnos a jugar.

Duan Ling considera esto y contesta sinceramente:

—No, señorito.

—Entonces, ¿tienes algún somnífero común? Wu Du debe tener algunos, ¿verdad?

—No —responde Duan Ling—, él no usa somníferos.

Mu Qing está mirando una hoja de papel, con un ceño fruncido de miseria. Solo hay varias líneas en la página. Duan Ling ya lo ha notado.

—¿De dónde eres? ¿Conoces cosas interesantes? Te daré algo de dinero. Ve al mercado y cómprame algunas cosas divertidas.

—El señor me castigará, señorito.

Mu Qing se queda callado por un momento antes de preguntar:

—¿Puedes escribir ensayos? Responde a esta pregunta. ¿Sabes cómo?

Duan Ling observa el tema escrito en el costado: «Zi Lu, Zeng Xi, Ran You, Gongxi Hua están sentados como asistentes»[5], que proviene de Los analectas de Confucio, y las hojas de papel arrugadas que Mu Qing ha descartado por todo el escritorio; de repente, una idea le viene a la mente.

Mu Qing está completamente sin energía, y se acuesta boca arriba en la cama. Duan Ling, al ver el desorden en el escritorio, toma el pincel, lo sumerge en tinta y comienza a escribir.

Mientras tanto, Mu Qing se levanta y pasea por la habitación, estirándose, pero tampoco echa a Duan Ling de su casa. Se para en el patio, doblando el cuerpo de un lado a otro, haciendo ejercicio.

—¿Sabes algún arte marcial?

—No —responde Duan Ling, mientras continúa escribiendo en el papel.

Mu Qing no se molesta en mirar atrás, simplemente se estira y le pregunta a Duan Ling, sonando perplejo:

—¿Wu Du no vive solo? ¿Comenzaste a morar en su casa recientemente? ¿Qué quiere él de ti?

La impresión de Mu Qing sobre Wu Du es la de un hombre con un temperamento extraño. A pesar de todo el asunto de ser un «esclavo con tres apellidos», parece no darse cuenta de que debería intentar ganarse el favor de su padre, y es intimidado por Chang Liujun todo el día. Si fuera cualquier otro, ya se habría ido, pero de alguna manera este asesino en particular sigue soportándolo, quedándose en esa casa patio aislada.

Duan Ling le da vueltas a esta pregunta en su cabeza una y otra vez, pero no la responde directamente.

—Soy de Xunbei, señorito.

—Oh, ¿Xunbei? —A pesar de que Mu Qing nació en cuna de oro, no es tan arrogante. Creció en una familia letrada, así que al menos tiene los modales básicos de un erudito—. Xunbei… al norte de Xunyang. ¿Qué hay de divertido por allí?

—Está en el borde occidental de Shangzi. Hay muchos animales salvajes en las montañas.

—Me gustaría ir de caza alguna vez. Te daré algo de dinero. Ve al mercado en mi lugar y cómprame un caballo. No tiene que ser grande; un caballo de Yunnan[6] servirá. Guárdalo en ese patio tuyo y lo iré a ver cuando tenga tiempo… ¿qué estás haciendo?

Duan Ling está cerca pero no dice nada, manteniendo sus ojos bajos. Mu Qing lee todo con atención.

—Esto… esto estará bien, ¡es genial!

—Señorito, no puede simplemente copiar todo y entregarlo así. Necesitará cambiar los primeros y últimos párrafos, y reemplazar algunas palabras en el medio.

—¡Fantástico! ¡Fantástico! —Mu Qing se ríe—. ¡Muchas gracias!

Mu Qing se sienta, y Duan Ling muele tinta para él. Y así, Mu Qing lo copia, haciendo algunos cambios aquí y allá. Duan Ling se levanta tan pronto como Mu Qing termina de escribir. Mu Qing saca algo de dinero de su monedero, pero después de pensarlo, decide no darle una recompensa a Duan Ling.

—Ven pasado mañana temprano. Por ahora, vete a casa.

Duan Ling responde afirmativamente, y Mu Qing sonríe radiante mientras revisa el ensayo que ha copiado. Después de estar encerrado durante quince días, finalmente puede entregar su trabajo.


[1] De Confucio. Parafraseando, es algo como “¿no es una alegría practicar lo que uno aprende? ¿No es una alegría ver a un amigo que ha viajado lejos para visitarnos? ¿No es de caballeros no enfadarse cuando alguien no te entiende?”. Los antiguos suenan muy sabios, pero todo este párrafo es, sinceramente, muy parecido al “Does a bear shit in the woods?” o lo que es lo mismo, “Did I stutter?”. (☄O, en español como “¿No es obvio?” / “¿Hablo en chino?”).

[2] Otro poema de Li Yu. Esto es una cita del poema que consiguió que lo mataran. ︎

[3] De Qiang Jin Jiu / “Traed el vino”, de Li Bai, que es un poema muy largo. Aquí en inglés.

[4] Se trata de un poema clásico de un autor anónimo, sobre un soldado que parte a la guerra, dejando a su esposa durante años.

[5] Aquí completo.

[6] Caballo de tiro de patas cortas y muy resistente usado para el transporte de mercancías.

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