Capítulo 55: Noche lluviosa

Duan Ling ya no tiene dónde esconderse; incluso hay una linterna colgada en la pared, arrojando luz sobre su rostro.

Lang Junxia lo observa con una mirada excepcionalmente complicada en sus ojos, pero Duan Ling ya está demasiado preocupado para analizar cualquier emoción que puedan revelar.

Permanecen allí, frente a frente, como estatuas de piedra durante lo que parece un millón de años, aunque en realidad se siente como el más breve de los momentos.

—¿Qué pasa? —Wu Du rompe el silencio.

—Vi un carruaje de la mansión del canciller antes —responde Lang Junxia—. No pude verlo bien, pero alguien de la mansión debe haber estado allí. Su alteza me pidió que volviera y te lo comunicara. Si alguien te pregunta mañana, no hay necesidad de ocultar la reunión. Diles exactamente lo que pasó.

—Entiendo —dice Wu Du.

Lang Junxia escruta a Duan Ling como si quisiera decir algo, pero al final se calla. Wu Du le asiente con la cabeza, y el carruaje que tienen delante se aleja, distanciándose poco a poco.

—De todas formas te vio —comenta Wu Du.

—No hay mejor momento que el presente[1] —responde Duan Ling.

Por fin ha llegado el día, y ha llegado tan rápido que lo ha tomado totalmente por sorpresa; Duan Ling está lejos de estar preparado, pero todo está escrito en las estrellas. Ya no tiene miedo.

«Eres tú quien debería tener miedo. Solo espera. Mientras no esté muerto, nunca tendrás paz».

Un sordo estruendo de trueno retumba en el cielo, y una fuerte lluvia comienza a caer sin previo aviso. Duan Ling y Wu Du, completamente empapados, corren a casa como un par de gallinas mojadas, con la ropa chorreando por haber pisado charcos todo el camino de regreso. Wu Du grita varias veces, y Duan Ling le contesta:

—¡¿Qué dijiste?!

Para evitar que Duan Ling ensucie su ropa nueva, Wu Du lo carga rápidamente de lado y corre hacia la casa.

Las linternas están encendidas, llenando la habitación con una cálida luz. Mientras observa la tormenta rugiendo afuera, Duan Ling siente como si hubiera regresado a una ciudad amurallada y protegida por un foso. Esta nación está ocupada solo por Wu Du y él mismo, pero mientras permanezca aquí, nadie podrá lastimarlo.

Lang Junxia ya sabe que está vivo, pero nunca dejará que ese hecho se filtre. De lo contrario, tanto él como ese falso príncipe heredero que él mismo ha empujado a la posición del heredero van a sufrir una muerte horrible y dolorosa. Según las leyes del Gran Chen, como mínimo, serán sentenciados a la muerte por tres mil cortes[2].

Lo único que puede hacer Lang Junxia es asesinarlo en secreto, pero nadie puede venir descaradamente a la mansión del gran canciller a cometer un asesinato. Duan Ling ha tardado todo este tiempo en comprender que el dominio de las artes marciales de su padre era francamente incomparable, y eso a juzgar por nada más que la noche en que salvó a Batú y Jochi él solo; la forma en que se infiltró y escapó de una mansión fuertemente custodiada, fue como si nadie la custodiara en absoluto.

Eso no es algo que Lang Junxia pueda hacer. Además, no es como si pudiera salir del palacio a menudo. Pero a partir de este momento, debe asegurarse de estar siempre al lado de Wu Du y nunca abandonarlo.

Lang Junxia no haría el intento a la ligera. De lo contrario, una vez que pusiera en alerta a Mu Kuangda, las implicaciones de tal acto solo llevarían a más problemas. ¿Qué podría hacer que el guardia personal del príncipe heredero viniera a matar a un joven sin nombre sin ninguna razón discernible? Tiene que haber algo más detrás. Si hace que Mu Kuangda se ponga suspicaz, eso tendrá consecuencias mortales.

Duan Ling tampoco debe dejar que nadie lo sepa. Después de todo, aún no sabe si Mu Kuangda es amigo o enemigo. Por el estado actual de las cosas, es más probable que sea un enemigo y menos un amigo.

A veces le resulta frustrante y a la vez hilarante que sea así cómo ha logrado encontrar cierto equilibrio. Es como si ambos estuvieran caminando sobre cuerdas flojas sobre un abismo sin fondo, y cualquier movimiento en falso condujera inevitablemente a una muerte segura.

No puede evitar volver la mirada hacia Wu Du, pensando en cómo podría encontrar alguna manera de permanecer a su lado en todo momento del día, sin separarse de él.

Wu Du se cambió rápidamente a un par de pantalones secos tan pronto como llegaron, dejando al descubierto su espalda y hombros de músculos finamente definidos. Ahora abre los cajones uno por uno, buscando lo necesario para preparar una bebida medicinal caliente que prevenga los resfriados. Echa varias rodajas de jengibre seco en la olla, añade un poco de azúcar moreno y, en su búsqueda, incluso encuentra unas flores de osmanto dulce. Duan Ling lo observa con atención y, cuando Wu Du se da la vuelta, sus miradas se cruzan, provocando en este último un leve cohibimiento.

—¿Qué estás mirando? Estás mirando con lascivia.

Duan Ling pone una expresión bastante curiosa al escucharlo; en realidad, antes de que Wu Du lo mencionara no se le había pasado por la cabeza, pero ahora que lo ha dicho, no puede evitar pensar que el físico de Wu Du es agradable a la vista, firme y musculoso como el de una pantera.

—Si alguien quiere matarme… —dice Duan Ling.

Wu Du se le queda mirando a Duan Ling como si acabara de escuchar algo absolutamente fantástico. Tapa la olla y se acerca a tocar la frente de Duan Ling con el dorso de la mano. Duan Ling lo aparta de un manotazo.

—Tengo la sospecha de que ese hombre quiere matarme. ¿Te diste cuenta de cómo me estaba mirando? Después de todo, hoy yo… yo descubrí demasiado.

—Quisieras. Wuluohou Mu tiene cosas más importantes que hacer que intentar algo contigo —dice Wu Du, impaciente—. No se atrevería a meterse conmigo.

Duan Ling pregunta inquisitivamente:

—Pero ¿y si…?

Wu Du mira a Duan Ling con extrañeza.

—No hay ningún «y si». Incluso si intenta matarte para evitar que lo que dijeron salga a la luz, me daría cuenta si da un solo paso dentro de esta casa patio. Además, ya te ha visto conmigo, así que naturalmente pensará que eres mío. ¿Por qué intentaría matarte?

—Pero la lluvia es tan fuerte que oculta el sonido de los pasos.

—¿Ya terminaste? —dice Wu Du en tono de desafío.

Duan Ling no puede hacer otra cosa que guardar silencio. Wu Du, por su parte, piensa que Duan Ling no está del todo bien hoy. Cuando el té de jengibre está listo, le dice que se lo beba de inmediato y que, en cuanto termine, se vaya a la cama y deje de parlotear.

—¿Puedo dormir contigo? —pregunta Duan Ling.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Quiero decir que dormiré en un rinconcito justo debajo de tu cama.

—Ten cuidado de no acabar aplastado cuando me levante a beber agua en mitad de la noche.

Duan Ling solo puede dejar de hablar entonces.

Después de beber su té de jengibre, Wu Du aparta su tazón y, al darse cuenta de que Duan Ling ha colocado su cama junto a la suya, una expresión de desconcierto cruza su rostro.

—¿Qué demonios estás tratando de hacer?

Duan Ling se siente casi compelido a contarle la verdad a Wu Du en ese momento, pero está preocupado de que este no le crea. Y aunque lo hiciera, sigue existiendo el riesgo de que lo traicione… aunque en el fondo piensa que Wu Du no sería capaz.

Por supuesto, también hubo un tiempo en que creyó lo mismo de Lang Junxia.

Wu Du lo mira en silencio por un instante antes de decir:

—Wuluohou Mu, Zheng Yan, Chang Liujun, ninguno de ellos se atrevería a entrar en mi habitación sin mi permiso. Si alguien osara dar un solo paso dentro de este recinto y rozarte siquiera, entregaría mi cabeza al instante.

Duan Ling mira a Wu Du a los ojos y le dice:

—Pero pronto te vas a dormir.

Con impaciencia, Wu Du replica:

—¡Claro que me voy a dormir! ¡Eso no significa que vaya a estar muerto!

Duan Ling simplemente lo sigue mirando.

En este punto, Wu Du está totalmente desconcertado por Duan Ling. Desde que salieron de la habitación en el Pabellón de las Flores, ha notado que Duan Ling no es el mismo, y tras un breve período de normalidad, vuelve a ser presa de la paranoia, temiendo que alguien quiera matarlo.

—¿Puedes sentir lo que sucede a tu alrededor cuando estás dormido? —pregunta Duan Ling.

Wu Du lo mira directamente y responde:

—¿Por qué no te preparo una decocción para tranquilizarte? ¿Te has vuelto loco?

Duan Ling descarta esa idea de inmediato y se acuesta, mientras que Wu Du finalmente hace un gesto con el dedo hacia la lámpara, enviando una ráfaga de viento para apagar la luz. Aunque no quiere molestarse con Duan Ling, tampoco le hace quitar la ropa de cama que ha colocado junto a su cama, y se duerme con las cosas tal como están.

Duan Ling permanece recostado en su ropa de cama por un rato. Puede percibir cómo la respiración de Wu Du se va tranquilizando, sumiéndose en un profundo sueño.

Afuera, el sonido de los elementos ha ido disminuyendo poco a poco.

¿Realmente puede Wu Du sentir lo que está sucediendo a su alrededor? Con cuidado, Duan Ling se levanta, y al no recibir ninguna reacción de Wu Du, de repente lanza un golpe hacia el cuello de este. Sin embargo, Wu Du se mueve aún más rápido y, en su sueño, bloquea el ataque con un brazo. Mientras su mano izquierda bloquea, su mano derecha se desliza envolviendo el cuello de Duan Ling.

Duan Ling se queda sin palabras.

—¡¿Estás loco?! —exclama Wu Du, enojado.

—Está bien, está bien —se apresura a decir Duan Ling—. Me voy a dormir.

Wu Du se voltea, se sienta y levanta a Duan Ling para que se siente en su cama. Desconcertado, le pregunta:

—¿Qué demonios te pasa hoy?

—Simplemente siento que he escuchado demasiadas cosas que no debería haber escuchado hoy… Tengo miedo de ser asesinado… por ese tipo llamado Wu… algo.

—Imposible. —Wu Du está simplemente exasperado ahora y le enfatiza repetidamente a Duan Ling que es imposible.

Duan Ling asiente, pero Wu Du ha notado por la mirada solemne en sus ojos que Duan Ling realmente está preocupado. Por mucho que lo intente, Wu Du se da cuenta de que parece incapaz de disipar las preocupaciones de Duan Ling. Reflexiona un poco sobre esto y prueba un enfoque diferente. Ya no insiste en el hecho de que Wuluohou Mu no lo mataría. En cambio, le pregunta a Duan Ling:

—¿Confías en mis habilidades de lucha?

—Sí —responde Duan Ling.

Wu Du rumia un momento antes de añadir:

—¿No que no tenías miedo de morir? ¿Cuándo empezaste a valorar tanto la vida?

Duan Ling también encuentra eso un poco extraño. ¿No que no tenía miedo de morir? ¿Por qué está tan asustado ahora?

—Antes no tenía miedo de morir —reflexiona Duan Ling sobre esto, y luego se sincera con Wu Du—: Eso era porque pensaba que estaba completamente solo en el mundo. Y si ahora tengo miedo de morir es porque… sí, siento que todavía hay algo por lo que vivir.

—¿Qué es ese algo por lo que vivir?

Duan Ling lo mira fijamente y de repente encuentra todo bastante gracioso. Se da la vuelta, se acuesta en el suelo junto a la cama y se queda dormido.

Wu Du se queda en silencio. Inclina la cabeza para mirar a Duan Ling. Este se ha acurrucado en el suelo y no intenta entablar más conversación.

—Oye —dice Wu Du.

—¿Mn?

Wu Du tampoco sigue con la conversación. Exhala largamente y se recuesta en la cama. El silencio se prolonga entre ellos. Después de un tiempo, mientras la mente de Duan Ling sigue vagando, Wu Du baja la mano desde la cama y chasquea los dedos con un sonido claro y nítido frente al rostro de Duan Ling.

—Entonces, recuérdalo bien —dice Wu Du—. Yo fui quien te salvó la vida. Y aparte de mí, nadie puede arrebatártela.

Con una sonrisa en la comisura de los labios, Duan Ling, extrañamente, se queda dormido en un abrir y cerrar de ojos.


Esta noche el viento sopla fuerte[1]  y la lluvia cae con violencia y rapidez. Como si acabara de salir del agua, Lang Junxia gotea por las galerías exteriores del Palacio del Este[3] mientras regresa a sus aposentos para cambiarse de ropa. Se desata las cuentas de oración budistas que lleva en la muñeca y observa las manchas de sangre en ellas.

—Señor Wuluohou Mu, su alteza desea verlo —dice la doncella en voz baja.

—¿Aún no se ha ido a la cama? —pregunta Lang Junxia.

La doncella abre el camino con una linterna. Afuera, los truenos retumban sin cesar.

Cai Yan está sentado contra la cabecera de la cama con la ropa todavía puesta y, cuando Lang Junxia entra en la habitación, dirige su mirada hacia él.

—¿Por qué estuviste ausente tanto tiempo? —pregunta Cai Yan.

Lang Junxia reflexiona por un momento.

—Estaba rememorando y por eso observé la lluvia durante un tiempo.

—¿Qué le dijiste? —cuestiona Cai Yan.

—Le dije exactamente lo que me pediste que dijera. —Sosteniendo esa cadena de cuentas de oración, Lang Junxia parece un poco distraído.

Cai Yan se da cuenta de que no está del todo bien esta noche, y frunce el ceño.

—¿Qué sucede?

Lang Junxia levanta una ceja inquisitiva y mira fijamente a Cai Yan.

—¿Viste a Mu Kuangda? —pregunta Cai Yan.

—No. Wu Du fue al único que vi en el camino —responde Lang Junxia.

Cai Yan asiente y no pregunta más. El memorial sobre la reubicación de la capital está extendido sobre el escritorio, con una mancha de tinta roja por su enmienda.

—Una vez que se apruebe el traslado, te habrás ido —dice Cai Yan.

Haciendo girar las cuentas de oración entre sus dedos, Lang Junxia desliza una cuenta sobre un nudillo.

—De repente me di cuenta de que las cosas aún no están resueltas aquí. Así que no me iré, por ahora.

Cai Yan se sorprende bastante al escuchar esa respuesta. La arruga entre sus cejas finalmente se suaviza un poco, y un tono de vitalidad vuelve a sus mejillas. Asiente y dice:

—Eso es bueno… Muy bueno.

—Se está haciendo tarde. Duerme ya, su alteza.

Sin hacer una reverencia después de decir esto, simplemente se da la vuelta para irse. Cai Yan sigue murmurando para sí mismo:

—Muy bien. Al final va a quedarse.


[1] El texto sólo cita la mitad, pero la cita original completa dice “mejor un día dejado a la casualidad que un día auspicioso según el almanaque; mejor hoy que un día dejado a la casualidad”.

[2] La traducción literal del castigo 凌遲 es “la muerte persistente”, a menudo traducida como “la muerte de los mil cortes”, pero según los textos históricos se trata de entre cien cortes en 20 minutos a 3,600 cortes en tres días, dependiendo de la dinastía. En la ficción, los escritores casi siempre eligen la versión de los 3,600 cortes.

[3] El Palacio del Este es una palabra que a veces significa un lugar y a veces es solo otra forma de referirse al príncipe heredero. Esto se ha extendido a otras familias imperiales de Asia Oriental. La residencia japonesa del príncipe heredero también recibe el nombre de Palacio del Este.


 [1]❤️‍🩹

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