¿Entonces Li Yuechi había renunciado de manera voluntaria? ¿Por qué? Tang Heng recordó las palabras de Tian Xiaoqin: había dicho que Li Yuechi estaba demasiado ocupado ganando dinero para tratar la enfermedad de su novia.
Pero aquello ya no tenía nada que ver con él.
—Me voy —dijo Tang Heng.
—¡Espera! ¿A qué viene tanta prisa? —El profesor Tang se levantó y cerró la puerta del despacho con un golpe seco. Bajó la voz antes de continuar—. Te lo digo, Tang Heng: ese Zhang Baiyuan es un buen chico, y el decano Zhang tiene una excelente relación conmigo. Deberías poner más empeño en este proyecto.
—Entendido.
—No basta con decirlo. —El profesor Tang sonaba impotente–. ¿Crees que no me doy cuenta? ¿Cuántas veces has ido realmente a las visitas preliminares? Esas visitas no requieren mucha habilidad pero son agotadoras, así que está bien que no hayas ido.
¿No requerían mucha habilidad? Tang Heng recordó los días en que subía escaleras empapado en sudor, y la imagen del rostro de Li Yuechi, igualmente cubierto de sudor, volvió a imponerse en su mente.
Tang Heng permaneció de pie, en silencio. Sabía que su tío tenía buenas intenciones; él y su tía eran un matrimonio sin hijos y lo consideraban como a un hijo propio, por lo que no querían que realizara un trabajo físicamente agotador. Era comprensible.
El profesor Tang le dio una palmada en el hombro y dijo, con tono significativo:
—Estás a punto de graduarte y empezarás la maestría el próximo año. Entonces formarás parte de este círculo. Tienes que esforzarte por acumular experiencia y contactos.
Tang Heng había escuchado palabras parecidas incontables veces. Asintió, sin que le importara demasiado.
—Mn, entendido.
—Bien, regresa y ponte en contacto con Zhang Baiyuan. —Sonriendo, el profesor Tang continuó—: Ven a cenar a casa este fin de semana. Tu tía te extraña.
Tang Heng salió de la oficina, pero no se apresuró a bajar las escaleras. En cambio, caminó hacia el balcón al final del pasillo. Se sentía irritado, por alguna razón, y sentía que necesitaba calmarse.
En cuanto a por qué estaba irritado, Tang Heng pensó que probablemente era por este proyecto. Sin previo aviso, se lo entregaron. Iba a procesar los datos que Li Yuechi había recopilado, ¿por qué este tipo seguía persiguiéndolo? Ya lo había planeado todo. Después de las vacaciones de verano, solicitaría el programa de intercambio de la escuela. El departamento de sociología tenía un programa de intercambio solo para estudiantes de tercer y cuarto año en Tokio durante ocho meses. No era exactamente para esconderse de Li Yuechi, era solo que ya había tenido suficiente de Wuhan y evitar a Li Yuechi también sonaba bien. Ocho meses después, regresaría, se ocuparía de los asuntos de graduación, haría cosas de la banda con An Yun y Jiang Ya, y luego podría ir al extranjero nuevamente para su maestría. Había planeado todo en detalle, pero ahora, sentía la leve frustración de que las cosas se estaban volviendo un lío.
Afortunadamente, Li Yuechi ya había renunciado al grupo.
Tang Heng estuvo parado un rato en el balcón y fue picado por dos mosquitos. Jiang Ya le envió un mensaje, preguntándole si quería ir a divertirse al Chang’ai esta noche, ya que había una nueva banda. Tang Heng respondió «no», y Jiang Ya lo llamó inmediatamente.
—¿Estás ocupado esta noche?
—Mn. —En realidad, Tang Heng no tenía nada que hacer, por lo que dijo al azar—: Una cita con un agente de estudios en el extranjero.
Jiang Ya se asustó.
—No puede ser, ¿los agentes son tan profesionales ahora? ¿Hacen negocios por la noche?
—Trabajan horas extras por la noche.
—¿No puedes reprogramarlo? Heng —dijo Jiang Ya arrastrando la última palabra y haciendo pucheros—. An-ge fue a coquetear con su meimei de nuevo. Nosotros dos, los chicos solitarios, deberíamos acompañarnos. ¿Realmente puedes soportar verme solo…?
Tang Heng frunció el ceño mientras bajaba las escaleras y escuchaba a Jiang Ya hablar sin parar. En realidad, no es que no quisiera ir a ver el espectáculo con Jiang Ya, sino que no quería ir al Chang’ai. En cuanto a la razón, no podía explicárselo a Jiang Ya.
—Entonces, apúrate con tu plática con el agente y vamos a las ocho. ¿Funciona?
—No. Tenemos que revisar… —Una figura pasó rápidamente y Tang Heng se detuvo.
—¿Revisar qué?
Tang Heng levantó su teléfono móvil, sin decir nada.
El otro también se detuvo, se dio la vuelta y miró a Tang Heng.
Él aún llevaba puesta esa camiseta de «Tutorías para estudiantes de posgrado» y un par de jeans azul marino ajustados, lo que realzaban su figura alta y esbelta. Era casi el atardecer y el cielo se había oscurecido, pero las luces del pasillo aún no se habían encendido. Tang Heng tenía una ligera miopía, así que no podía ver claramente su expresión.
Los dos se miraron fijamente durante unos segundos. Li Yuechi fue el primero en hablar, su voz aún tan tranquila.
—Xuedi.
¿Xuedi? Sí, Tang Heng lo había llamado xuezhang esa noche; pensó que así Li Yuechi aceptaría su dinero.
Tang Heng se dio la vuelta para irse, pero Li Yuechi habló de nuevo.
—Xuedi, espera. —Luego se acercó rápidamente. Cuando estuvo cerca, Tang Heng recordó de repente el beso entre los dos aquella noche, y no pudo evitar retroceder un paso.
Sin embargo, Li Yuechi actuó como si nada hubiera pasado, y dijo seriamente:
—Hay algo a lo que debes prestar atención al procesar los datos. En el vecindario de Luoxin, en el distrito sur de Hongshan, hay un grupo de hogares reubicados. Sus ingresos deben seguir el modelo rural…
—¿Por qué ya no lo estás haciendo? —lo interrumpió Tang Heng.
—Tengo otras cosas que hacer.
—¿Qué cosas?
Li Yuechi se detuvo.
—Asuntos privados —respondió, y luego añadió cortésmente—: Lamento la molestia para todos.
Su expresión era como si nada hubiera sucedido. Desde el principio, nunca había ayudado a Tang Heng en la pelea, su espalda nunca se había lastimado por la botella de cerveza, nunca habían comido ramen en esa habitación calurosa y húmeda; nunca había dicho, «Te esperaré», ni «Tu canto es mejor que el de todos ellos», y nunca le había preguntado si él era quien había cantado Brisa de la noche de verano. Por supuesto, definitivamente nunca se había encontrado con Tang Heng cuando estaba siendo golpeado, nunca había comido ese pan frío de rousong, nunca había tomado Coca-Cola… nunca lo había besado.
Tang Heng resopló, se dio la vuelta y se alejó a grandes zancadas. Li Yuechi no lo siguió.
Al día siguiente, Tang Heng, Zhang Baiyuan y Pan Peng se reunieron en la oficina de investigación. Apenas eran las diez de la mañana, pero Zhang Baiyuan ya había encargado tres entregas distintas: Starbucks, pasteles de Kengee y el almuerzo de algún restaurante francés. Había llevado su laptop, aunque solo tenía abierto un documento de Word, fingiendo tomar notas sobre unos datos que parecían presentar problemas. Pan Peng, en cambio, resultó ser más fiable. Había preparado las fórmulas con antelación y revisado con cuidado las cifras de los escaneos de las encuestas.
—Lao Pan, shidi, dejen de trabajar —los llamó Zhang Baiyuan con entusiasmo—. ¡Vengan, hagan una pausa y coman algo!
—No tengo hambre todavía —declaró Tang Heng. Estaba seguro de que Zhang Baiyuan era solo un idiota que no sabía hacer nada.
Pan Peng tomó un profiterol.
—Shidi, Baiyuan y yo vamos a nadar por la tarde. ¿Quieres venir?
—Sí, sí, ven con nosotros —dijo Zhang Baiyuan—. Reservé todo el lugar. Es enorme.
Tang Heng miró la pantalla.
—Ustedes pueden ir. Yo seguiré trabajando en estas encuestas.
—¿Cuál es la prisa? —Zhang Baiyuan sorbió su café y habló arrastrando las palabras—. El primer informe es en octubre. Hay tiempo. Además, tenemos a Lao Pan. Él es rápido.
Pan Peng se rio como si estuviera avergonzado.
—Sí, no tengo nada más que hacer.
Tang Heng negó con la cabeza.
—Tengo prisa.
Su tono no era educado, pero Zhang Baiyuan no pareció darse cuenta y siguió comiendo felizmente. Pan Peng claramente lo notó, así que dejó de charlar. Se limpió las manos y se puso a trabajar.
A la una, Zhang Baiyuan se despidió primero, diciendo que tenía que dormir una siesta para tener energía para nadar por la tarde. Ordenó cuatro vasos de jugo antes de irse, diciéndole a Tang Heng y Pan Peng que disfrutaran de la bebida, añadiendo que estaba hecho de frutas frescas y no tenía aditivos.
Pan Peng y Tang Heng fueron los únicos que quedaron en la habitación. Pan Peng soltó un largo suspiro y dijo en voz baja:
—Shidi, siento la molestia.
—No es nada. —Tang Heng estaba inexpresivo—. Vamos a apurarnos.
—Así es como es Baiyuan. No puedes contar con él para trabajar, pero es agradable. —Pan Peng se rascó la cabeza—. No te enojes.
—No estoy enojado. —De hecho, no lo estaba. Con más precisión, su mal humor había persistido desde anoche.
—Pensé que sería el único trabajando —continuó Pan Peng—. Es genial que estés conmigo.
En su interior, Tang Heng pensó: «Genial, mi trasero».
—Debería haber sido Li Yuechi, ¿verdad? —dijo Pan Peng mientras escribía—. Gracias a Dios que renunció porque pensó que el salario era demasiado bajo.
Tang Heng se detuvo y lo miró.
—¿Li Yuechi renunció porque el salario no es suficiente?
—Sí, solo obtienes alrededor de ochocientos yuanes al mes en ayuda por este trabajo.
—¿Así que simplemente arrojó toda la responsabilidad por la borda?
—No estás familiarizado con él. —Pan Peng se rio—. Fuimos compañeros de clase en la licenciatura. Lo conozco.
—Entonces, cuéntame —dijo Tang Heng mientras tomaba un vaso de jugo de naranja—. De todos modos, estoy un poco cansado ahora.
—Esto no es muy apropiado… En fin, no se lo digas a nadie. Solo te estoy advirtiendo en privado. Ten cuidado con ese tipo.
—¿Por qué?
—Este tipo, ¿sabes?, en cuanto ve dinero se le iluminan los ojos. Por plata es capaz de hacer cualquier cosa. Cuando estábamos en la licenciatura incluso hacía exámenes por otros; en la prueba física de los mil quinientos metros, para ganar dinero podía correr como sustituto tres veces en un solo día. Dime tú, ¿acaso no está completamente loco por el dinero?
—¿Ah, sí? —Tang Heng bajó la mirada hacia el vaso de jugo, de un brillo transparente—. Pues sí que se esfuerza.
—¡La gente del campo nunca ha visto dinero! —Pan Peng se encogió de hombros—. De verdad no puedo respetar a personas así. Solo piensan en el beneficio inmediato.
