76. Un precio cien veces mayor

Durante la segunda mitad de la cena, todos intercambiaron miradas incómodas y el ambiente se volvió tenso. Cuando el profesor Tang fue al baño, Xu Rong exhaló profundamente.

—¿Está bien nuestro shidi? —susurró.

—¿Tienes su número? ¿Por qué no lo llamas? —Bao Lei también parecía nervioso—. Maldita sea, eso realmente me asustó.

—¿Hicimos algo mal? —Bao Lei miró a los otros estudiantes, lanzando más miradas a Tian Xiaoqin de las que debería—. Eh, Xiaoqin, ¿se puso así… porque escuchó que estás saliendo con alguien?

—No creo. —El rostro de Tian Xiaoqin estaba pálido.

—¿De verdad se marea en los coches?

—Ta-tal vez… —murmuró ella—. Cuando trabajamos en un proyecto juntos, él… solo tomaba el metro…

Hace quince minutos, después de que Xu Rong dijera «Ella está saliendo con Yuechi», los otros estudiantes se unieron a molestarlos en broma. ¿Había pasado medio minuto? Tal vez. Li Yuechi vio a Tang Heng alzar la cabeza muy, muy despacio. Durante un segundo, sus miradas se encontraron, y los ojos de Tang Heng se abrieron de par en par. Su expresión era tan pura y, al mismo tiempo, tan confundida… Li Yuechi sintió que su corazón se derretía, como si alguien hubiera hecho un agujero en él. Esa sensación lo hizo querer encorvarse y cubrirse el pecho con las manos.

Cuando la enfermedad pulmonar de su padre empeoró, desencadenó varios efectos secundarios, incluido el cor pulmonale. Cada vez que su padre tenía un ataque, hacía gestos de dolor y se doblaba en su asiento, agarrándose el lado izquierdo del pecho con ambas manos. Li Yuechi no sabía qué tipo de dolor era, pero en ese momento, de repente lo comprendió.

Tang Heng se levantó de golpe. La silla se arrastró por el suelo, chirriando.

—Me mareé en el taxi y ya no puedo seguir comiendo —dijo—. Ustedes continúen.

Luego salió corriendo de la habitación bajo la mirada de todos y ya no regresó.

Al profesor Tang también le pilló por sorpresa. Pasaron unos segundos antes de que dijera torpemente:

—Este chico… ¿Quién lo habrá molestado esta vez? Ah… sigamos comiendo. No pasa nada.

Li Yuechi quería seguirlo, pero no podía. La última imagen que tenía ante sus ojos era el cinturón del abrigo azul oscuro de Tang Heng. La mamá de éste le había comprado ese abrigo; estaba hecho de una cachemira extremadamente suave, y tenía un cinturón cosido a juego. Tang Heng siempre era demasiado perezoso para atarlo.

Li Yuechi no podía poner en evidencia su relación, especialmente después de que Tian Xiaoqin acabara de contar esa mentira.

Después de terminar el examen por la mañana, él y Tian Xiaoqin fueron llamados a la oficina del profesor Tang. El profesor An también estaba presente, con el ceño fruncido y las manos detrás de la espalda, con una expresión seria. Mientras tanto, el profesor Tang estaba sentado en el sofá con las piernas cruzadas.

—No te preocupes —dijo éste con calma—. Esta vez definitivamente serás incluido. ¡Ya hablé con ellos!

Después de que el profesor An se marchara, el profesor Tang miró a los dos estudiantes.

—Xiaoqin, transfiere las fotos de la cámara a mi computadora, las que tomamos en Dawu. Y Yuechi, lleva esto a la oficina del vicerrector Wang. No cometas errores, porque esto tiene que ver con que Lao An se convierta en un Becario del Río Yangtsé.

Era un sobre bastante grueso y Li Yuechi se sintió un poco confundido. Dado que era tan importante, ¿por qué el profesor An no lo había llevado personalmente cuando estaba allí? ¿O por qué no había hecho que An Yun lo hiciera?

Pero no profundizó en eso. Siguiendo las instrucciones del profesor Tang, tomó el sobre y lo guardó cuidadosamente en su bolso. Había varias rutas desde el departamento de sociología hasta el edificio administrativo. Li Yuechi había planeado caminar, ya que todavía era temprano. Sin embargo, se encontró con su compañero de cuarto cuando bajaba por las escaleras.

Su compañero de cuarto lo llevó en su scooter hasta el edificio administrativo. Después de entregar el sobre, su compañero lo condujo de vuelta al departamento de sociología.

Así, pasó mucho menos tiempo del que esperaba.

Subió las escaleras y vio que la puerta de la oficina del profesor Tang estaba cerrada. Li Yuechi tocó y el profesor Tang respondió en voz alta:

—¿Quién es?

—Profesor, soy yo —dijo Li Yuechi—. Entregué el documento.

—Oh, qué rápido. Puedes irte ya. Recuerda el almuerzo en Fuchunxuan a las once.

—Está bien. —Sintió que era extraño tener una conversación con una puerta entre ellos.

Sin embargo, al siguiente instante, la puerta se abrió con un sonoro clic y Tian Xiaoqin salió disparada, chocando con sus brazos.

—Profesor, yo-yo me voy con Yuechi. —Su voz temblaba mientras agarraba la muñeca de Li Yuechi—. Dejé mi tarjeta de campus en su dormitorio.

—Oh, claro. Puedes irte —dijo el profesor Tang. Se acercó y miró a Li Yuechi como un halcón—. ¿Desde cuándo ustedes dos son pareja? Ni siquiera lo sabía.

Tian Xiaoqin mantuvo la espalda vuelta hacia él.

—El mes pasado.

El profesor Tang se rio.

—Hacen una buena pareja.

Tian Xiaoqin no soltó la muñeca de Li Yuechi hasta que salieron del edificio y se sentaron en un banco. Le había dejado dos marcas rojas en la muñeca, incluso a través del suéter.

Cuando levantó la vista, su rostro estaba marcado por las lágrimas.

—Li Yuechi…, lo siento, de-debo haberte asustado… —Tian Xiaoqin se limpió la cara desordenadamente—. No tuve opción, Li Yuechi.

Li Yuechi respiró profundamente.

—¿Qué pasó?

—Yo estaba sentada frente a la computadora y de repente… de repente él se acercó… —Ella se estremeció.

Li Yuechi tuvo un presentimiento.

—¿Qué hizo cuando se acercó? —preguntó con suavidad.

—Él dijo que necesitaba revisar algunas fotos, eliminar las que no se veían bien… Se acercó para ver la pantalla y de repente, su mano… su mano llegó a mi espalda…

Cada vez que Li Yuechi rememoraba ese momento, la culpa siempre se apoderaba de su corazón. Porque tenía que admitir que, en ese instante, su primera reacción no fue «¿qué debería hacer Tian Xiaoqin?».

En cambio, su primer pensamiento fue: «¿Tang Heng lo sabe?».

Rápidamente obtuvo la respuesta: definitivamente no lo sabía. Con la personalidad de Tang Heng, nunca toleraría ese tipo de comportamiento. Al igual que cuando Tang Heng aceptó fácilmente su explicación de que no pudo escucharlo cantar esa noche porque Bao Lei había acosado a Tian Xiaoqin. Tang Heng siempre distinguía claramente entre lo correcto y lo incorrecto.

Entonces, finalmente se preguntó: ¿Qué debería hacer Tian Xiaoqin?

—Tú, Yuechi, tú… ¿no tienes novia, verdad? —preguntó Tian Xiaoqin con voz temblorosa.

—… No.

—Entonces, ¿podrías hacer lo mismo que acabas de hacer hoy? Lo siento, Yuechi… ¿Podrías fingir ser mi novio como antes?

Ella le estaba suplicando.

—¿Crees…? —Quería preguntar si creía que funcionaría, pero se contuvo—. Si piensas que ayudará.

—Lo siento, Yuechi, lo siento mucho. —Tian Xiaoqin seguía disculpándose entre lágrimas—. No se me ocurre otra solución… no puedo, no puedo abandonar la escuela.

—¿Y si cambias de profesor?

—No sé si puedo cambiar. Puedo preguntar… pero no puedo dejar la escuela.

—Mn. —Li Yuechi observó sus propios dedos helados—. Puedes intentarlo, pero no le digas a los otros compañeros que estamos «saliendo», ¿vale?

—Está bien, no se los diré…

Las lágrimas de Tian Xiaoqin poco a poco se fueron calmando. Se sentó en el banco con una expresión totalmente ausente. Li Yuechi se sentó a su lado, con la mente hecha un lío. Tang Heng llamó durante ese tiempo, pero él no se atrevió a contestar.

No sabía cómo explicárselo a Tang Heng. Al final, decidió guardar silencio. «Tu tío acosa a chicas e incluso podría llegar a violarlas». No sabía cómo decirle algo así a Tang Heng. Esa era la familia de Tang Heng. An Yun había dicho que el padre de Tang Heng había fallecido hacía mucho y que el profesor Tang cuidaba de Tang Heng como un padre.

Tampoco podía decirle a Tian Xiaoqin: «Estoy saliendo con Tang Heng, el sobrino del profesor Tang, así que quizás no pueda ayudarte. ¿Qué tal si abandonas la escuela?». Sabía que Tian Xiaoqin no podía hacer eso, porque había sido aceptada aquí como la mejor graduada del departamento de sociología de la Universidad Normal. Su pueblo natal era una aldea rural en la provincia de Hunan y había mencionado que sus padres habían sacado un préstamo bancario y se habían ido a trabajar a Wenzhou solo para pagar su matrícula.

Hay cierto tipo de personas cuyas vidas son así. Lo que otros obtenían fácilmente, ellos tenían que pagar un precio cien veces mayor. Tenían que ser cien veces más obstinados y no podían permitirse perder. Él y Tian Xiaoqin eran precisamente ese tipo de personas.

¿Entonces no le quedaba más opción que ocultárselo a Tang Heng? Eso era lo que había pensado antes de ver a Tang Heng en Fuchunxuan.

Pero ¿por qué Tang Heng asistiría al almuerzo que tenían junto a su profesor?

¿Cómo podría Xu Rong enterarse de que «salía» con Tian Xiaoqin?

¿Quién diablos podría haberle contado?

Después de que Tang Heng saliera corriendo de Fuchunxuan, se subió a un autobús al azar. Era la hora pico del mediodía y el autobús estaba abarrotado de estudiantes con uniformes escolares. El olor penetrante de la gasolina y la comida se mezclaba y Tang Heng no pudo soportarlo después de unas dos paradas. Salió a trompicones del autobús.

Había gente por todas partes. ¿Desde cuándo había tanta gente en Wuhan? Todos parecían estar riéndose de él. Tang Heng bajó la cabeza y aceleró el paso. Metió la mano en el bolsillo y encontró el botón de encendido de su teléfono. Tenía miedo de que Li Yuechi no lo llamara, pero también de que lo hiciera.

Se sentía mareado, con ganas de vomitar. Al mismo tiempo, le sorprendió que en ese momento vinieran a su mente las palabras de Wu Si. Wu Si había dicho que personas como Li Yuechi probablemente solo saldrían con alguien similar. ¿Él y Tian Xiaoqin eran similares? Quizás, en cierto sentido, sí.

Parecía haber caminado durante mucho tiempo, el cielo se oscurecía poco a poco. El día soleado, tan raro en Wuhan, desapareció gradualmente ante sus ojos. Después del mediodía, volvió el frío. Esta ciudad era como una gota de agua congelada.

Ampollas se formaron en la planta de sus pies. Su teléfono estaba apagado; no tenía idea de la hora.

Tang Heng se sentó en las escaleras de hierro frente a la puerta. Después de un rato, vio a Li Yuechi acercarse desde lejos.

Al final, había vuelto a su apartamento, como si estuviera esperando a que Li Yuechi lo encontrara, como si estuviera esperando que Li Yuechi le explicara. En el horizonte, detrás de Li Yuechi, una línea gris apenas perceptible se dibujaba. La luna también había salido.

La chaqueta de Li Yuechi estaba abierta, dejando ver el viejo suéter azul que llevaba puesto. Se acercó, con pasos que resonaban pesados, como de acero. Tang Heng no se sorprendió en absoluto de que Li Yuechi pudiera encontrarlo allí. Lo que sí lo sorprendió fue darse cuenta de que no tenía la menor intención de discutir con él, ni de interrogarlo. Simplemente estaba agotado, exhausto. Había pasado toda la tarde caminando, deteniéndose y volviendo a caminar, como un títere. No se sentía enfermo, pero de repente la fatiga lo invadió. De verdad que no quería pelear con Li Yuechi, no quería escucharlo decir «de ninguna manera», no quería que fumara afuera toda la noche.

Si tan solo nada hubiera pasado, podrían ir a la esquina del callejón a comprar dos tazones de fideos con carne de res de Xiangyang, con huevo y youtiao, y luego tomar dos copas de vino de arroz. Después podrían regresar a su casa, encender el aire acondicionado y la manta eléctrica, y simplemente acostarse juntos para charlar sin preocupaciones.

—Tang Heng —la voz de Li Yuechi sonaba muy ronca y baja—, ¿a dónde fuiste?

—No me acuerdo. —Tang Heng hizo una pausa—. De verdad que no.

Li Yuechi estaba parado a solo unos pasos de distancia, lo suficientemente cerca como para que Tang Heng pudiera tocar su cuerpo si bajara un escalón. En realidad, si Li Yuechi hubiera dicho «ven aquí» como la última vez, habría encontrado difícil resistirse.

Pero Li Yuechi no dijo nada. Simplemente lo miró sin moverse, como si realmente no supiera qué hacer con él. Tang Heng pensó: «¿No soy yo quien no sabe qué hacer contigo?».

—No estoy saliendo con Tian Xiaoqin —dijo Li Yuechi después de un momento.

—Mn, ¿y luego?

—Es Tian Xiaoqin… Ella fue quien lo dijo. Sabe que no tengo novia, así que quería que la ayudara. Bao Lei todavía la está acosando.

—Sé que no estás saliendo con ella —dijo Tang Heng mientras miraba hacia abajo y enrollaba su cinturón alrededor de su dedo. Sabía que Li Yuechi estaba ocupado con clases y trabajo, y que pasaba la mayoría de su tiempo libre con él, así que estaba seguro de que Li Yuechi no tenía tiempo para salir con Tian Xiaoqin.

Pero ¿por qué Tian Xiaoqin tenía que usar a Li Yuechi como tapadera? ¿Por qué la última vez fue Tian Xiaoqin y esta vez también era Tian Xiaoqin? ¿Por qué esos estudiantes los molestaban tan felizmente como si realmente hicieran buena pareja? Y aunque ahora no estuvieran juntos, ¿qué pasará el próximo semestre? ¿El próximo año? ¿Después de que él se vaya al extranjero?

—Tang Heng —lo llamo Li Yuechi inclinándose, con las manos apoyadas en las rodillas. Esto redujo la distancia entre ellos. Si Tang Heng extendiera la mano, podría tocar su rostro.

Sus labios estaban secos y agrietados, su cabello desordenado, como el de un viajero cansado.

—No me mientas, ¿de acuerdo? —dijo Tang Heng con un hilo de voz—. Incluso si sales con ella en el futuro… no me mientas.

—No te mentiré —respondió Li Yuechi.

—Déjame ver tu teléfono —dijo Tang Heng sonando relajado. Sabía que el teléfono de Li Yuechi estaba limpio. En primer lugar, no estaba saliendo con Tian Xiaoqin. Y en segundo, incluso si lo estuviera, Li Yuechi era inteligente y no dejaría evidencia comprometedora en su teléfono.

Li Yuechi sacó su teléfono sin vacilar y se lo entregó a Tang Heng.

Como esperaba, Tang Heng ocupaba la mayoría de su registro de llamadas. Los pocos restantes eran «Tutoría de posgrado con el profesor Cui», «Mamá» y «Profesor Tang». Tang Heng ojeó y abrió la bandeja de entrada de mensajes. No quería seguir leyendo porque su comportamiento resultaba muy feo. No quería convertirse en el tipo de persona que revisaba estrictamente el teléfono de su pareja, pero sentía que tenía que hacer algo para convencerse a sí mismo de confiar en Li Yuechi.

El primer mensaje era de China Mobile informando que tenía menos de diez yuanes en su cuenta. El segundo era una nueva oferta de paquete de China Mobile. El tercero fue lo que le envió a Li Yuechi anoche: «¿Quieres BBQ? Puedo llevar algo cuando regrese». El cuarto, quinto, sexto…

Tang Heng presionó el botón «siguiente» mecánicamente, observando cómo los mensajes se deslizaban por la pantalla. Mamá, Tang Heng, China Mobile… prácticamente nada más.

—Tang Heng —lo llamó de repente Li Yuechi.

Tang Heng levantó el dedo y miró a Li Yuechi brevemente. Al instante, sus ojos volvieron a la pantalla.

Ahí estaba un mensaje de An Yun. De hace mucho tiempo. Al revisar la hora, era la noche lluviosa en la que habían discutido, 23:47 p.m.

—¿Puedo verlo? —preguntó Tang Heng, aunque ya había abierto el mensaje.

La pantalla resplandecía en blanco y la mano de Li Yuechi, suspendida en el aire, se reflejaba en ella.

An Yun:

[Xiaoqin dijo que tú y Tang Heng tuvieron una pelea. Quiero hablar a favor de él como su amiga. Su papá falleció en un accidente de coche cuando tenía once años. Fue muy repentino. Después de eso, su mamá lo llevó lejos de Pekín. Viajaron a muchos lugares debido a su negocio y nunca tuvieron un hogar fijo. Tal vez por eso Tang Heng es un poco reservado y no está tan estable mentalmente. Su personalidad era mucho más extrema cuando estábamos en la preparatoria. A menudo desaparecía por días y preocupaba a su familia. No estoy tratando de hacerte sentir lástima por él… De todos modos, él de verdad te ama. Si puedes, sé más tolerante con él, gracias.]

Tang Heng levantó lentamente la cara. Se rio.

—Maldición, nunca supe que An Yun pudiera ser tan dulce.

Entonces, clavó la mirada en Li Yuechi y preguntó, palabra por palabra:

—¿Tú también crees que estoy loco?

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